Far Cry criollo

“Nuestro gran y glorioso líder ha arriesgado su vida para sacar a Kyrat de su pasado. Lo sacrifica todo por su patria adoptada y ama a su gente como a sus propios niños. Que la luz de Pagan brille sobre ustedes”.

Propaganda radial sobre Pagan Min (antagonista en Far Cry 4).

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Muchos meses han pasado desde mi último escrito, tiempo en el que he seguido de cerca lo que ocurre en mi tierra extrañada, cuyos derroteros son cada vez más absurdos e insostenibles. En este ciclo, le ha pasado de todo al país: inhabilitaciones, peleas por el Esequibo, subidas constantes de precios, inflación, protestas, expropiaciones y hasta saqueos simultáneos en San Félix, Cumaná, y en otras partes de Venezuela.

Este “statu quo” existente en Venezuela me hizo acordarme de Far Cry, un videojuego al que le he seguido la pista desde hace años. ¿Por qué vino a mi mente? Por el cada vez más certero parecido que hay entre esta Venezuela socialista y anómica, y los países o territorios en los que se desarrollan sus historias.

Si no los conocen, les hago un resumen rápido. Far Cry es un juego de acción, en el queFar-Cry-3-2 encarnamos a un mercenario o persona en el lugar equivocado, que llega a diferentes parajes llenos de belleza, flora, fauna y recursos naturales, pero que siempre están sumidos en la miseria, el abandono y bajo el dominio de un líder o gobernante con moral escasa, violencia incontenible y delirios de grandeza. Las armas, homicidios y abusos están a la orden del día, y la autoridad está completamente plegada al poder de turno.

En circunstancias normales, este tipo de juegos nos sorprenden por su visión venezuela-crimen-peligro-mortalultraanárquica hasta que los apagamos. Eso porque sabemos que retornamos a un escenario de normas, leyes y países con caminos de progreso. Pero cuando de trata de Venezuela, el parecido es cada vez más notorio. Dejas de ser parte de un mundo de violencia, desidia y agresión, a ver noticias donde eso mismo no falla en el balance de la jornada, en la vida real.

Tanto en los diferentes Far Cry (van 4), como en la Venezuela socialista, la vida aparentemente perdió mucho de su valor. Mientras en el juego las balas perdidas, ajusticiamientos o combates acaban con la existencia de muchos, en Venezuela se pierden vidas por la misma causa.

468px-Farcry3_d3d11_2012-12-03_16-18-55-43Cada fin de semana, las morgues del país reciben decenas de cadáveres, por lo general víctimas de robos, secuestros, ejecuciones y demás motivos. Algunas veces, un muerto es tan “normal” que hasta se la pasa al ladito para llegar a ese camión volcado que está lleno de comida, todo para saquearlo y llevarse parte del botín.

Mientras en el juego las playas cristalinas de Rook Island, los ríos de las llanuras caballo_muerto1-150x150centroafricanas o los parajes montañosos de Kyrat (país ficticio) se ven llenas de basura o desechos provocados por la falta de cuidado o los mismos conflictos, vemos que Canaima pierde su selva por minería ilegal, el Guaire sigue rodando café y contaminado por Caracas, y el Lago de Maracaibo sigue moviéndose entre la lemna, las aguas servidas y hasta animales muertos que son “depositados” en sus orillas.

Carceles-venzolanasPor lo general, en los diferentes Far Cry, te es fácil conseguir armas (de hecho forman parte de tus misiones). Todos las tienen, y con posibilidades tangibles de hacerlas más poderosas. Ya avanzadito tienes hasta bazookas, ametralladoras, lanzagranadas y rifles de francotirador, todo con precios relativamente razonables en los juegos. En Venezuela es igualito. Pranes con rifles del Ejército, bandas delictivas armadas hasta los dientes en “zonas de paz”, antisociales que tienen “hierros” más arrechos que la misma policía.

21882f0a291ed3832d31d94b9281ef22A eso súmenle los “cuerpos de seguridad”. En Far Cry pueden ir desde simples matones bajo un líder, hasta cuerpos militares más apertrechados que lejos de generar orden, lo adaptan a los intereses del gobernante. Sí, en nuestro país pasa igual. Guardias Nacionales que te roban, policías que se llevan felices parte de algún saqueo (como pasó en San Félix), hombres y mujeres a quienes la ciudadanía les confió su protección, pero que usan sus armas para agredirlos o “echarles gas del bueno”, como dijo una vez el fallecido Hugo Chávez.

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En Far Cry 4, por ejemplo, los medios de comunicación existentes están sometidos al hqdefaultrégimen, y sus mensajes son de total adulación y defensa. “El glorioso líder”, “que su luz los ilumine”, “en su infinita bondad”, etc. Es propaganda que siempre está lista para decir su “verdad” y para satanizar a quien se opone. La semejanza con VTV, TVes, Telesur y demás medios es infaltable. No hay día en donde se endiose al fallecido Chávez, o a su torpe heredero político. Medios que jamás publicarán una denuncia o algo malo del gobierno, y donde todos sus errores los achacarán, como siempre, a los sospechosos habituales: la derecha, la CIA, el imperio, los fascistas, los burgueses, los pelucones, y demás seres vivos reales o imaginarios.

maxresdefaultPor último, y entre tantas comparaciones, no fallan los gobernantes en sí. Mientras en Far Cry 3 Rook Island está bajo el yugo de Vaas Montenegro, un psicópata que no duda en matar a alguien si lo vio feo; en Far Cry 4 está Pagan Min, un dios viviente lleno de riquezas y lujos, que rige a un país ficticio cercano a la India lleno de pobreza, opresión y falta de libertades básicas. Tanto Vaas como Pagan Min ejercen un enorme culto a la personalidad (hasta estatuas de oro hay), y sus vidas distan mucho de las del resto de la gente: opulencia, ropa de marca, helicópteros, comida abundante, entre otras. Muchas veces cuentan con lugartenientes o líderes secundarios, que pueden ser más o menos volátiles que ellos, y que también cuentan con un poder casi ilimitado para manejar todo a su antojo.

De Vaas Montenegro o Pagan Min pasamos a un Nicolás Maduro cada vez másimg divorciado de la realidad, más apartado del camino correcto de un gobernante y totalmente carente de los valores que se necesitan para regir a un país. A su lado, también tiene lugartenientes (o lugarcapitanes) como Diosdado Cabello, que muchas veces ejerce más poder que el inquilino de Miraflores.

¿Qué nos espera?

Más allá de lanzarme varias comparativas con un videojuego, el mensaje de fondo es entender que muchos de esos parámetros sociales que teníamos como sociedad civilizada se han perdido o van en camino a eso. Venezuela es cada vez más carente de un marco legal válido, de valores que mantengan a la ciudadanía en un balance. Es ver al país desmembrarse poco a poco, gracias a los delirios de grandeza (o de torpeza) que estos 15 años han dejado.

Vidas que no valen, comida que escasea, moneda que sirve de papel sanitario, geografíaoriente20_saqueo-681x511 mutilada (caso Esequibo) y destruida, civiles que tienen miedo de sus protectores, grupos sin ley que obran sin freno, pobreza que no termina, atraso que echa raíces en el suelo.

Cuando juegas Far Cry, siempre hay un extracto que dice que durante o después de la llegada de los regentes al poder, muchos abandonaron sus casas y huyeron del desastre para preservar sus vidas. ¿Cuántos venezolanos han emigrado en estos 15 años? Según algunos estudios, la cifra llega al millón de personas. Es una cantidad comparable a los refugiados que escapan de zonas como Somalia, Sudán, Siria o demás zonas de conflictos, con las cuales Venezuela tiene lazos, por cierto.

Aunque los diferentes Far Cry hagan referencia a situaciones o lugares ficticios, la verdad es que sus historias quizás han estado demasiado hermanadas con lo que pasa en Venezuela, donde al parecer es de poco interés para este socialismo incluyente que haya gente haciendo colas por harina, leche, aceite, azúcar, cauchos, baterías o demás artículos.

1395556846090¿Qué nos espera? De no haber cambios, y si el que está en el poder “se acostumbra a mandar”, como decía Bolívar, es probable que el país enfrente situaciones muy duras y difíciles (más todavía), que conviertan a Venezuela en Rook Island, Kyrat o en cualquiera de los espacios que sirven de contexto a Far Cry.

La desunión, la apatía, la conveniencia o el desinterés en el desastre que vivimos sólo lo atornilla en la realidad diaria. Sin importar dónde estemos, tenemos que exigir nuestros derechos, demandar esa normalidad que nos quitaron, aferrarnos a ese país en el que crecimos y que conocimos con mucha mejor cara.

Far Cry debe seguir siendo así, un juego, un mundo ficticio que nos siga causando
asombro o risa por lo inverosímil de su mundo, y no pena de que cada vez más se parece a lo que vivimos como venezolanos por no haber tenido el guáramo para impedirlo. Queda a consideración de todos, como el mensaje de la última imagen.

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Far Cry debe seguir siendo así, un juego, un mundo ficticio que nos siga causando asombro o risa por lo inverosímil de su mundo, y no pena de que cada vez más se parece a lo que vivimos como venezolanos por no haber tenido el guáramo para impedirlo. Queda a consideración de todos.

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