La debacle de la izquierda sudamericana

“El socialismo fracasa cuando se le acaba el dinero…de los demás”. Margaret Thatcher.

Vuelvo a la carga en este blog abandonado con la reiterada promesa de escribir de forma recurrente. Pero más allá de esta vaina literaria, el motivo de mi retorno se debe a ese descenso estrepitoso de la izquierda sudamericana, la cual va rumbo a una catástrofe que se acentúa cada vez más.

Los sucesos en Brasil, en los que la cámara baja del Parlamento votó a favor de un juicio

El trámite para un juicio a Rousseff avanza y va al pleno de la Cámara bajapolítico o impeachment a la presidenta Dilma Rouseff (que se decidirá en el Senado), son un ejemplo más de que esa época de gloria e infalibilidad que vivió la izquierda sudamericana en los primeros años del siglo XXI quedó bien atrás, muy distante en comparación con los hechos que han ocurrido en distintas partes del continente.

En los 2000, era impensable que estos movimientos tuvieran una reacción negativa fuerte de la población. Pero hoy, ese supuesto negado se volvió una realidad. ¿Qué causó todo esto? ¿Cómo fue que esos gobiernos sólidos y de amplio apoyo popular perdieran el poder o su participación política?

La respuesta está en las raíces y en el comportamiento actual de sus integrantes. La “nueva” izquierda sudamericana emergió como una mescolanza de ideologías más o menos compatibles en las que se hablaba de igualdad, justicia social, progreso y unión de los pueblos en contra de los errores del pasado. Más allá de este cántico seductor para muchos, no había una estrategia nacional coherente. No hubo planes concretos de desarrollo, ni maneras de fomentar el empleo, la formación, la meritocracia o el crecimiento. Todo se reducía a “defender al pueblo”, liberar a los oprimidos, acabar con las “cúpulas podridas” e instaurar un “cambio verdadero”. Así, entre comillas.

De hecho, seguimos esperando que el chavismo explique en qué consiste el “socialismo del siglo XXI”…

Favela-of-Caracas-city-szymanskim.jpgEn otras circunstancias, esta izquierda no hubiera tenido éxito, pero lo tuvo, y por dos motivos particulares. El primero, por los pobres resultados de gobiernos previos, que sumaron a los países en deudas, corrupción, inseguridad, desempleo y medidas económicas que quizás no eran las idóneas para resolver las crisis. El segundo, por un factor no considerado, pero que sirvió de empuje para que esas propuestas huecas y carentes de basamento pudieran desplegarse: la bonanza petrolera.

Contar con arcas repletas de billetes producto del barril de crudo hasta en 140 dólares hicieron posibles las delicias ideológicas de los nuevos mandatarios, e incluso cristalizaron candidaturas de figuras afines a esta tendencia. Curiosa paradoja de un modelo que nació para rivalizar con Estados Unidos, y sus recursos para hacerlo llevan la cara de Washington, Jefferson, Franklin y Lincoln. Una de tantas disonancias de este grupo.

En fin, la vuelta de la sartén aglutinó a muchos en torno a estos nuevos líderes y oxigenó a la izquierda. Fue aplicar botox a un rostro desvencijado y anacrónico, lleno de arrugas y patas de gallina que nacieron en la Sierra Maestra de Cuba hace tantos años. Nueva cara, mismo ADN.

¿Y qué pasó?

66637_154619391247116_100000971685728_261605_1975891_n

La fórmula de descontento social y de un flujo elevado de billetes verdes para satisfacer cualquier gesta o proyecto (bueno o no) hizo fuertes a los mandatarios de izquierda. Por años (o décadas) gobernaron sin el más mínimo temor de que la oposición tomara los espacios que ellos habían ganado. Se sintieron invulnerables, unidos en bloques existentes como Mercosur o en otros nuevos como Unasur, y llamando la atención de otros países como Rusia, Irán, China y otros más. El apoyo popular era sólido, y eso era importante.

Todo parecía ir bien, y esa izquierda latina cada día contradecía tajante a quienes vaticinaban una caída de popularidad. Pero como ella misma dice, si desplazaste a una cúpula dominante para ejercerla tú, siempre aparecerá otra que querrá desplazarte también para ocupar tu lugar.

Las raíces del debilitamiento progresivo del movimiento se centran en dos factores. El 587primero, la disonancia. Si algo necesita la izquierda para ser fuerte es mantener una firmeza en sus conceptos. Pero esto no se vivió. En Argentina, Cristina Fernández arengaba a sus nuevos “descamisados” a luchar contra los oligarcas y el capitalismo, mientras ella vestía siempre elegante con prendas de Chanel, Gucci o Louis Vuitton. Es fácil decirle a los que viven en las villas o zonas pobres de las urbes australes que se debe luchar contra el imperio mientras regresas a casita en helicóptero o vas a El Calafate a administrar tus crecientes propiedades.

150825192646_le_atan_los_cordones_a_evo_morales_624x351_youtubedeamilcarbarral_nocreditLo mismo le pasó a Evo, quien perdió el referéndum para modificar la Constitución y permitirle un nuevo período (estratagema harta frecuente de esta izquierda), debido a sus abusos de poder y estancamiento económico. Ver al otrora líder cocalero esperando que su guardia le amarrara las trenzas/agujetas causó indignación y dejaba claro que a esta camada izquierdista también la seducían los vicios que ellos denunciaron al llegar.

En Venezuela, mi pobre tierra, la vasta renta petrolera convirtió en magnates a militares pic905690760-1-4de todos los rangos. El caudal de dólares aumentó la fortuna personal de la familia Chávez, mientras muchos, como la exdiputada Hiroshima Bravo, aparecían en Florida abriendo spas con dinero presumiblemente de la nación. Personeros oficialistas que afirman odiar a Estados Unidos, haciendo compras en Walmart o de viaje de placer en Las Vegas. Gente sin estudios ni pasado que de repente pasaron a ser empresarios, testaferros y terratenientes…enchufados, como dicen.

Las hijas de Chávez, aun cuando ya él murió y no es Presidente, siguen empleando a La czb_fuiukaaixqzCasona (residencia oficial de la Presidencia de la República) como su casa particular, con la consabida protección de guardias de honor. A ellos se suman muchos que, viendo este flujo de caja tan atrayente, se unieron al gobierno para tomar su tajada y así promover su amor por el comunismo desde una Hummer. Otros que, ante una carrera menguante o crisis financiera, de repente asomaron su amor revolucionario, pero pasaron a vivir en Miami, o a tener haras de caballos purasangre, todo mientras gritan a rabiar: “¡Patria, socialismo o muerte! ¡Venceremos!”

En Brasil, Lula llegó al poder para acabar con la desigualdad y la corrupción de gobiernos anteriores, y hoy está involucrado en prebendas y regalos de Petrobras y otras firmas para facilitar proyectos energéticos. Su sucesora, Dilma Rouseff, está en el ojo del huracán al encubrir a Lula por lo anterior, y al sumir al país en una crisis económica y política que nada tenía que ver con sus promesas electorales. Todo con el Mundial y las Olimpíadas relativamente a la vuelta de la esquina.

mujica-volswagen.jpg_1718483346El único que mantuvo su integridad fue José Mujica, quien gobernó desde su casa humilde, y entregó la presidencia yéndose en el mismo Volkswagen viejito que tenía. Gobernó con apertura, sin rencores, sin ajustes de cuentas, y hoy, con todo y sus errores, mantiene una imagen positiva incluso entre gente con ideología adversa.

El segundo factor está en el adiós de la ya referida bonanza petrolera. El desplome de precios de más de 100 dólares a menos de 40 y su estabilización en un poco más de 50 redujo drásticamente la capacidad de acción de los gobiernos. El superávit financiero duró lo suficiente como para invertirlo en obras que generaran bienestar a largo plazo. Por lo contrario, y en muchos casos, el dinero se empleó para ganar favores, inflamar el aparato de gobierno, y para comprar bienes no necesarios, como las armas adquiridas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, vendidas por Vladimir Putin.

En el caso venezolano, ya no hay billetes para seguir comprando conciencias ni para 95bdf3ea-c6e9-4e4d-b7b5-575bbcc64c3a_W_00600mantener a todos los clientes que pululan alrededor de Miraflores. De hecho tampoco lo hay para medicinas, alimentos, infraestructura, servicios ni inversiones. Lo que queda se usa para sostener a un gobierno, cuya ineptitud ya le hizo perder el Parlamento, y que ahora intenta por todos los medios sabotearlo, inhabilitarlo o crearle una figura paralela.

 

El resultado: debacle

Ambos factores han provocado lo que sabemos. Cristina Fernández finalizó su gobierno en scioli_derrota.jpg_241676493Argentina sin posibilidad de segunda reelección y con la derrota de su candidato designado, Daniel Scioli, ante Mauricio Macri. Su reaparición reunió a sus antiguos seguidores, entre ellos el grupo La Cámpora, todos con extracción peronista. Curioso, el mismo Perón que simpatizó con los nazis pero después se dijo de izquierda. Disonancia de nuevo.

En Bolivia, Evo ya no tiene posibilidad de seguir en el gobierno una vez que termine su mandato. En Venezuela se asoma la posibilidad de un referéndum revocatorio (presente en la Carta Magna) para sacarlo del poder. Por lo pronto, sigue la escasez de comida y medicamentos, continúa la emigración masiva, y el hampa y la anarquía dominan los espacios.

En Nicaragua (ejemplo fuera de la zona pero muy ligada al bloque), Daniel Ortega sigue estancado su accionar, y poco a poco se distancia de sus antiguos mentores ideológicos al escasear el liderazgo, y los dólares.

propagandachavezEn Perú, Ollanta Humala, militar retirado que inicialmente bailó pegado con la izquierda sudamericana, se distanció de ella para gobernar sin ningún vínculo, y pronto finalizará su mandato, posiblemente reemplazado por un candidato de centroderecha, o incluso por Keiko Fujimori, la hija de Alberto Fujimori, el Presidente al que él y su hermano le plantaron una insurrección castrense. La candidata de izquierda, Verónika Mendoza, llegó de tercera en los comicios, y por lo tanto no pasará a la segunda vuelta definitiva.

Rafael Correa, en Ecuador, al no estar Hugo Chávez como figura prominente, ha moderado su discurso interno y externo. Ya no se coloca en balcones gritando que le disparen, pero tampoco critica a los presidentes opuestos. Recordemos su saludo cordial a Macri al asumir el poder en la Casa Rosada. Su tercer período finaliza en 2017, y podría ser el último del economista.

Volviendo a Brasil, si el Senado autoriza el juicio político y Dilma es desaforada, caería otra Dilma-Roussef-llorafigura clave en la unión sudamericana. Brasil tendría que apostar por un cambio, y a ciencia cierta no sabemos qué desenlace tendrá. Lo cierto es que la gente aplicará un voto castigo para rechazar la era de izquierda que vivió el país, mientras que los seguidores de Dilma se plegarán al candidato que surja para mantener lo ganado. El tiempo dirá qué sucede.

A futuro

 Lo ocurrido con la izquierda sudamericana del siglo XXI es simplemente una falla estructural. Tras haber brillado y plantado cara al capitalismo moderno, hoy pierde fuerza y posee múltiples fugas de seguidores que vieron burladas sus esperanzas de un cambio colectivo, y no de sólo los más cercanos al Presidente.

Sus líderes llegaron al poder con la promesa de acabar con los males del pasado, y resulta que en varios casos los superaron: triplicaron las deudas, la inflación, la burocracia y las acciones poco transparentes.

Recuerdo que un profesor universitario, muy de izquierda, comentaba en clases que el partido mientras más popular se dice, más restrictivo es. Y eso está pasando. El PT, el PSUV, el peronismo, y el MAS comenzaron como partidos del pueblo, y dentro hay disputas sensibles donde la masa es la menos empoderada.

En fin, ¿qué sucederá con esta izquierda? A ciencia cierta nadie sabe. Pero de seguir así el pronóstico no es bueno. Si la corrupción, la ineficiencia, el abuso de poder y la no satisfacción de las condiciones básicas se mantiene, el resto de los países donde impera este modelo entrará en rebeldía, o la acentuará.

No sé si a este descalabro se le llame una primavera sudamericana, pero sí es un fenómeno continuado y que, tomando en cuenta a los líderes restantes, no asoma perspectivas de cambio o reflexión.

De terminarse esta tendencia, no necesariamente significa que volverá una derecha recalcitrante o que sea la solución mesiánica. Lo que viene es una evaluación profunda de los rumbos que han tenido los países para determinar mejor qué garantiza que haya verdadera justicia, igualdad, ética, desarrollo, moral y seguridad. Si lo es la derecha bien, si lo es otro tipo de izquierda como la europea, bien también. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo pierde terreno un movimiento que tuvo una oportunidad de oro en sus manos, pero que acabó con el oro y mató la oportunidad de muchos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s