La debacle de la izquierda sudamericana

“El socialismo fracasa cuando se le acaba el dinero…de los demás”. Margaret Thatcher.

Vuelvo a la carga en este blog abandonado con la reiterada promesa de escribir de forma recurrente. Pero más allá de esta vaina literaria, el motivo de mi retorno se debe a ese descenso estrepitoso de la izquierda sudamericana, la cual va rumbo a una catástrofe que se acentúa cada vez más.

Los sucesos en Brasil, en los que la cámara baja del Parlamento votó a favor de un juicio

El trámite para un juicio a Rousseff avanza y va al pleno de la Cámara bajapolítico o impeachment a la presidenta Dilma Rouseff (que se decidirá en el Senado), son un ejemplo más de que esa época de gloria e infalibilidad que vivió la izquierda sudamericana en los primeros años del siglo XXI quedó bien atrás, muy distante en comparación con los hechos que han ocurrido en distintas partes del continente.

En los 2000, era impensable que estos movimientos tuvieran una reacción negativa fuerte de la población. Pero hoy, ese supuesto negado se volvió una realidad. ¿Qué causó todo esto? ¿Cómo fue que esos gobiernos sólidos y de amplio apoyo popular perdieran el poder o su participación política?

La respuesta está en las raíces y en el comportamiento actual de sus integrantes. La “nueva” izquierda sudamericana emergió como una mescolanza de ideologías más o menos compatibles en las que se hablaba de igualdad, justicia social, progreso y unión de los pueblos en contra de los errores del pasado. Más allá de este cántico seductor para muchos, no había una estrategia nacional coherente. No hubo planes concretos de desarrollo, ni maneras de fomentar el empleo, la formación, la meritocracia o el crecimiento. Todo se reducía a “defender al pueblo”, liberar a los oprimidos, acabar con las “cúpulas podridas” e instaurar un “cambio verdadero”. Así, entre comillas.

De hecho, seguimos esperando que el chavismo explique en qué consiste el “socialismo del siglo XXI”…

Favela-of-Caracas-city-szymanskim.jpgEn otras circunstancias, esta izquierda no hubiera tenido éxito, pero lo tuvo, y por dos motivos particulares. El primero, por los pobres resultados de gobiernos previos, que sumaron a los países en deudas, corrupción, inseguridad, desempleo y medidas económicas que quizás no eran las idóneas para resolver las crisis. El segundo, por un factor no considerado, pero que sirvió de empuje para que esas propuestas huecas y carentes de basamento pudieran desplegarse: la bonanza petrolera.

Contar con arcas repletas de billetes producto del barril de crudo hasta en 140 dólares hicieron posibles las delicias ideológicas de los nuevos mandatarios, e incluso cristalizaron candidaturas de figuras afines a esta tendencia. Curiosa paradoja de un modelo que nació para rivalizar con Estados Unidos, y sus recursos para hacerlo llevan la cara de Washington, Jefferson, Franklin y Lincoln. Una de tantas disonancias de este grupo.

En fin, la vuelta de la sartén aglutinó a muchos en torno a estos nuevos líderes y oxigenó a la izquierda. Fue aplicar botox a un rostro desvencijado y anacrónico, lleno de arrugas y patas de gallina que nacieron en la Sierra Maestra de Cuba hace tantos años. Nueva cara, mismo ADN.

¿Y qué pasó?

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La fórmula de descontento social y de un flujo elevado de billetes verdes para satisfacer cualquier gesta o proyecto (bueno o no) hizo fuertes a los mandatarios de izquierda. Por años (o décadas) gobernaron sin el más mínimo temor de que la oposición tomara los espacios que ellos habían ganado. Se sintieron invulnerables, unidos en bloques existentes como Mercosur o en otros nuevos como Unasur, y llamando la atención de otros países como Rusia, Irán, China y otros más. El apoyo popular era sólido, y eso era importante.

Todo parecía ir bien, y esa izquierda latina cada día contradecía tajante a quienes vaticinaban una caída de popularidad. Pero como ella misma dice, si desplazaste a una cúpula dominante para ejercerla tú, siempre aparecerá otra que querrá desplazarte también para ocupar tu lugar.

Las raíces del debilitamiento progresivo del movimiento se centran en dos factores. El 587primero, la disonancia. Si algo necesita la izquierda para ser fuerte es mantener una firmeza en sus conceptos. Pero esto no se vivió. En Argentina, Cristina Fernández arengaba a sus nuevos “descamisados” a luchar contra los oligarcas y el capitalismo, mientras ella vestía siempre elegante con prendas de Chanel, Gucci o Louis Vuitton. Es fácil decirle a los que viven en las villas o zonas pobres de las urbes australes que se debe luchar contra el imperio mientras regresas a casita en helicóptero o vas a El Calafate a administrar tus crecientes propiedades.

150825192646_le_atan_los_cordones_a_evo_morales_624x351_youtubedeamilcarbarral_nocreditLo mismo le pasó a Evo, quien perdió el referéndum para modificar la Constitución y permitirle un nuevo período (estratagema harta frecuente de esta izquierda), debido a sus abusos de poder y estancamiento económico. Ver al otrora líder cocalero esperando que su guardia le amarrara las trenzas/agujetas causó indignación y dejaba claro que a esta camada izquierdista también la seducían los vicios que ellos denunciaron al llegar.

En Venezuela, mi pobre tierra, la vasta renta petrolera convirtió en magnates a militares pic905690760-1-4de todos los rangos. El caudal de dólares aumentó la fortuna personal de la familia Chávez, mientras muchos, como la exdiputada Hiroshima Bravo, aparecían en Florida abriendo spas con dinero presumiblemente de la nación. Personeros oficialistas que afirman odiar a Estados Unidos, haciendo compras en Walmart o de viaje de placer en Las Vegas. Gente sin estudios ni pasado que de repente pasaron a ser empresarios, testaferros y terratenientes…enchufados, como dicen.

Las hijas de Chávez, aun cuando ya él murió y no es Presidente, siguen empleando a La czb_fuiukaaixqzCasona (residencia oficial de la Presidencia de la República) como su casa particular, con la consabida protección de guardias de honor. A ellos se suman muchos que, viendo este flujo de caja tan atrayente, se unieron al gobierno para tomar su tajada y así promover su amor por el comunismo desde una Hummer. Otros que, ante una carrera menguante o crisis financiera, de repente asomaron su amor revolucionario, pero pasaron a vivir en Miami, o a tener haras de caballos purasangre, todo mientras gritan a rabiar: “¡Patria, socialismo o muerte! ¡Venceremos!”

En Brasil, Lula llegó al poder para acabar con la desigualdad y la corrupción de gobiernos anteriores, y hoy está involucrado en prebendas y regalos de Petrobras y otras firmas para facilitar proyectos energéticos. Su sucesora, Dilma Rouseff, está en el ojo del huracán al encubrir a Lula por lo anterior, y al sumir al país en una crisis económica y política que nada tenía que ver con sus promesas electorales. Todo con el Mundial y las Olimpíadas relativamente a la vuelta de la esquina.

mujica-volswagen.jpg_1718483346El único que mantuvo su integridad fue José Mujica, quien gobernó desde su casa humilde, y entregó la presidencia yéndose en el mismo Volkswagen viejito que tenía. Gobernó con apertura, sin rencores, sin ajustes de cuentas, y hoy, con todo y sus errores, mantiene una imagen positiva incluso entre gente con ideología adversa.

El segundo factor está en el adiós de la ya referida bonanza petrolera. El desplome de precios de más de 100 dólares a menos de 40 y su estabilización en un poco más de 50 redujo drásticamente la capacidad de acción de los gobiernos. El superávit financiero duró lo suficiente como para invertirlo en obras que generaran bienestar a largo plazo. Por lo contrario, y en muchos casos, el dinero se empleó para ganar favores, inflamar el aparato de gobierno, y para comprar bienes no necesarios, como las armas adquiridas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, vendidas por Vladimir Putin.

En el caso venezolano, ya no hay billetes para seguir comprando conciencias ni para 95bdf3ea-c6e9-4e4d-b7b5-575bbcc64c3a_W_00600mantener a todos los clientes que pululan alrededor de Miraflores. De hecho tampoco lo hay para medicinas, alimentos, infraestructura, servicios ni inversiones. Lo que queda se usa para sostener a un gobierno, cuya ineptitud ya le hizo perder el Parlamento, y que ahora intenta por todos los medios sabotearlo, inhabilitarlo o crearle una figura paralela.

 

El resultado: debacle

Ambos factores han provocado lo que sabemos. Cristina Fernández finalizó su gobierno en scioli_derrota.jpg_241676493Argentina sin posibilidad de segunda reelección y con la derrota de su candidato designado, Daniel Scioli, ante Mauricio Macri. Su reaparición reunió a sus antiguos seguidores, entre ellos el grupo La Cámpora, todos con extracción peronista. Curioso, el mismo Perón que simpatizó con los nazis pero después se dijo de izquierda. Disonancia de nuevo.

En Bolivia, Evo ya no tiene posibilidad de seguir en el gobierno una vez que termine su mandato. En Venezuela se asoma la posibilidad de un referéndum revocatorio (presente en la Carta Magna) para sacarlo del poder. Por lo pronto, sigue la escasez de comida y medicamentos, continúa la emigración masiva, y el hampa y la anarquía dominan los espacios.

En Nicaragua (ejemplo fuera de la zona pero muy ligada al bloque), Daniel Ortega sigue estancado su accionar, y poco a poco se distancia de sus antiguos mentores ideológicos al escasear el liderazgo, y los dólares.

propagandachavezEn Perú, Ollanta Humala, militar retirado que inicialmente bailó pegado con la izquierda sudamericana, se distanció de ella para gobernar sin ningún vínculo, y pronto finalizará su mandato, posiblemente reemplazado por un candidato de centroderecha, o incluso por Keiko Fujimori, la hija de Alberto Fujimori, el Presidente al que él y su hermano le plantaron una insurrección castrense. La candidata de izquierda, Verónika Mendoza, llegó de tercera en los comicios, y por lo tanto no pasará a la segunda vuelta definitiva.

Rafael Correa, en Ecuador, al no estar Hugo Chávez como figura prominente, ha moderado su discurso interno y externo. Ya no se coloca en balcones gritando que le disparen, pero tampoco critica a los presidentes opuestos. Recordemos su saludo cordial a Macri al asumir el poder en la Casa Rosada. Su tercer período finaliza en 2017, y podría ser el último del economista.

Volviendo a Brasil, si el Senado autoriza el juicio político y Dilma es desaforada, caería otra Dilma-Roussef-llorafigura clave en la unión sudamericana. Brasil tendría que apostar por un cambio, y a ciencia cierta no sabemos qué desenlace tendrá. Lo cierto es que la gente aplicará un voto castigo para rechazar la era de izquierda que vivió el país, mientras que los seguidores de Dilma se plegarán al candidato que surja para mantener lo ganado. El tiempo dirá qué sucede.

A futuro

 Lo ocurrido con la izquierda sudamericana del siglo XXI es simplemente una falla estructural. Tras haber brillado y plantado cara al capitalismo moderno, hoy pierde fuerza y posee múltiples fugas de seguidores que vieron burladas sus esperanzas de un cambio colectivo, y no de sólo los más cercanos al Presidente.

Sus líderes llegaron al poder con la promesa de acabar con los males del pasado, y resulta que en varios casos los superaron: triplicaron las deudas, la inflación, la burocracia y las acciones poco transparentes.

Recuerdo que un profesor universitario, muy de izquierda, comentaba en clases que el partido mientras más popular se dice, más restrictivo es. Y eso está pasando. El PT, el PSUV, el peronismo, y el MAS comenzaron como partidos del pueblo, y dentro hay disputas sensibles donde la masa es la menos empoderada.

En fin, ¿qué sucederá con esta izquierda? A ciencia cierta nadie sabe. Pero de seguir así el pronóstico no es bueno. Si la corrupción, la ineficiencia, el abuso de poder y la no satisfacción de las condiciones básicas se mantiene, el resto de los países donde impera este modelo entrará en rebeldía, o la acentuará.

No sé si a este descalabro se le llame una primavera sudamericana, pero sí es un fenómeno continuado y que, tomando en cuenta a los líderes restantes, no asoma perspectivas de cambio o reflexión.

De terminarse esta tendencia, no necesariamente significa que volverá una derecha recalcitrante o que sea la solución mesiánica. Lo que viene es una evaluación profunda de los rumbos que han tenido los países para determinar mejor qué garantiza que haya verdadera justicia, igualdad, ética, desarrollo, moral y seguridad. Si lo es la derecha bien, si lo es otro tipo de izquierda como la europea, bien también. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo pierde terreno un movimiento que tuvo una oportunidad de oro en sus manos, pero que acabó con el oro y mató la oportunidad de muchos.

 

César Miguel y el miedo del opresor

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“De esto y mucho más, hablaremos entonces en las próximas décadas de esta República”.

Emulando a César Miguel Rondón en su programa matutino.

Son las 10 con 26 minutos. A César Miguel Rondón lo conocí personalmente una tarde de octubre de 1999 en mi alma máter, la UCAB Guayana. Él era parte de un foro llamado “Cuatro Décadas de la Radio en Venezuela”, en el que además asistieron grandes figuras nacionales como el fallecido Pedro Penzini Fleury, Iván Loscher, y otro líder de la radiodifusión en Bolívar: mi amigo y colega Atilano Valero Santana.

En ese entonces yo tenía 19 años, y aun cuando mis calificaciones eran desastrosas, seguía fiel a la idea de que Ingeniería Industrial era mi profesión (¡cuán equivocado estaba!, y sin ofender a los ingenieros, cuya labor es interesante y loable).

En fin, supe de ese foro, y ante la variedad y relevancia de los invitados, incluido César Miguel, decidí asistir. No tenía idea del impacto de este evento en mi futuro profesional. Fueron los 500 bolos mejor pagados de mi vida (de los antiguos, de los que valían mucho más).

Tras haberle solicitado con mucha pena el autógrafo de rigor, escuché atentamente su participación. César Miguel hablaba con pasión de la radio, de su poder, de su influencia en todos, y de lo importante que era para el periodismo y para las libertades de la sociedad. En ese entonces, ni nos pasaba por la cabeza el desastre nacional que estamos viviendo. César Miguel decía en el foro que pese a los avances de la tecnología, la radio conservaba un sitial de honor en la comunicación venezolana, y que su potencial para llegar a tantas comunidades se mantenía firme como en sus primeros días. La radio, decía, era importantísima más que nunca.

Esas palabras me engancharon, me activaron un suiche en la cabeza. Sabía que ese mundo era para mí, que esa profesión me cambiaba luces, que el periodismo y figuras como él eran lo que yo quería ser.

Los años pasaron, y como cada mañana lo seguía escuchando, una costumbre que nació en mi juventud, cuando papá religiosamente lo sintonizaba en nuestra Grand Wagoneer al llevarme al colegio, y ya luego yendo a la universidad. Abandoné Ingeniería, estudié Comunicación Social, y ya prácticamente finalizada la carrera, la vida me reunió una vez más con César Miguel Rondón.

Cuando formaba parte de los locutores de Éxitos 90.5 FM en Puerto Ordaz, ahora con Atilano y con él como compañeros, estuvimos juntos en la Preventa de 2007. César Miguel nos visitó en Guayana, y allí en momento breve, le comenté que cinco años antes había ido a aquel foro en donde él participó, y que gracias a él y a quienes invitaron a ese evento, había cambiado de parecer sobre mi vocación. A los pocos segundos, César Miguel recordó el foro, y sonrió dándome las gracias por esas palabras.

Cuando fue su turno de hablar en la Preventa, César tuvo un gesto conmigo que recuerdo1930269_27445691583_7997_n con aprecio. En medio de su discurso, comentó: “Estoy gratamente sorprendido, porque Pedro comentó que gracias a mí y a un foro organizado hace unos años en la UCAB Guayana él decidió estudiar Comunicación Social. ¡Qué bonito que uno sea ejemplo para los jóvenes! Me alegra saber que uno pueda servir de ejemplo para quienes se interesan por el periodismo”.

Desde allí, mi admiración y respeto por el ahora colega se multiplicó, porque seguía viendo en él a un colega digno, a un periodista cuya voz calmada pero muy firme no duda un segundo de buscar la noticia, de explicarnos lo que sucede, de plasmar la alegría en las buenas noticias, pero también la crítica y el repudio a tantos episodios absurdos, bajos, ruines, vergonzosos, pueriles y patéticos que acompañan tristemente cada jornada del venezolano.

En 2008 me fui de Venezuela, igual que los padres de César Miguel Rondón, y desde allí he seguido el acontecer nacional bien sea con él (cuando los husos horarios y mi agenda lo permiten), o por medio de tantos colegas que hacen su labor cuasi rodeados en una especie de El Álamo cada vez más chiquito, más solitario y más incómodo para las fuerzas que desprecian nuestra profesión (o por lo menos a los que nos mantenemos fieles al Código de Ética del Periodista Venezolano).

Ya son casi siete años de mi ausencia de Venezuela, y allí he visto cómo poco a poco periodistas y figuras que se oponen a un “gobierno” corrupto y profundamente ignorante han sido perseguidos, encarcelados, y vejados ante el temor (¿terror?) de quienes dicen tener el control del país. Ante eso, César Miguel ha estado siempre allí, comentando lo que pasa, buscando las facetas de tantas historias, todo ante los oídos atentos de quienes tienen alergia mental a la democracia y la libertad de expresión.

Como figura conocida y opuesta a la ideología dominante, determinó el azar (o temor) del señor chofer que el próximo atacado fuese César Miguel Rondón. Una entrevista al Alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez, para conocer su punto de vista sobre la absurda crisis fronteriza entre Colombia y Venezuela, fue la gota que derramó el vaso.

Conatel, esa especie de ente “regulador” que vigila que el espectro radioeléctrico se use en beneficio del pueblo (entiéndase el gobierno), acusó al colega de tendencioso, manipulador y de no buscar la verdad, por permitir que el alcalde cucuteño (a lo mejor la familia de Nicolás lo conoce), denunciara los abusos cometidos presuntamente por la Guardia Nacional (me niego a llamarla Bolivariana porque no creo que Bolívar, o su creador, Eleazar López Contreras, la hubiesen concebido para ser un cuerpo corrupto, criminal, o cuyos efectivos distan mucho del honor, la disciplina, la decencia o el amor verdadero a la República y no a un partido político).

Lo peor del asunto, es que Conatel y los enchufados de pluma gorda serviles a Miraflores, ante la falta de argumentos, sacaron a relucir un detalle que en un país normal no tendría absolutamente nada de particular: que César Miguel Rondón nació en el Distrito Federal mexicano. Un ardid que en su momento utilizaron para denostar a Marta Colomina por sus orígenes ibéricos.

Vamos por partes. Sobre la entrevista en sí, ¿desde cuándo buscar ambas caras de una noticia es delito? ¿Desde cuándo recabar información diferente a una fuente oficial es un acto reprochable? Causa asombro y hasta risa que Conatel diga que Rondón injuria a la Guardia Nacional, cuando todos sabemos bien la forma en la que actúa este cuerpo “militar”.

Además, ¿acaso el gobierno de Maduro se caracteriza por brindar datos al periodismo? ¿Cuándo fue la última vez que supimos la cantidad de muertos de cada fin de semana? ¿Cuándo fue la última vez que conocimos los estados financieros del Banco Central de Venezuela o de Pdvsa? ¿Cuándo fue la última vez que se indicó el resultado de tantas acusaciones y expedientes de corrupción donde están involucrados funcionarios actuales y anteriores de los poderes públicos?

Acá lo que imperó por parte de César Miguel fue simple y llanamente la búsqueda necesaria de otras aristas sobre esta crisis humanitaria, en la que el Ejecutivo busca que su “verdad” sea la oficial, llena de patrañas de paramilitares, de Uribe, de ataques, e historias de vaqueros. Sólo por osar buscar un punto de vista diferente a esa versión cuasinorcoreana que Maduro y su séquito buscan imponer en Venezuela, es por lo que hoy César Miguel Rondón está ahora en la mira (espero que de forma figurada nada más) de quienes no toleran la disidencia, de quienes luchan día a día por acabar con la democracia que ellos sí disfrutaron en sus primeros años de vida, y que le permitió a su adorado líder fallecido la oportunidad de saltar a la fama con aquel maldito “por ahora”.

Sobre su nacimiento chilango. ¿En qué cambia que haya nacido en DF y no en Venezuela? ¿Lo hace menos venezolano por haber venido al mundo en tierra azteca? ¿Deslegitima el ejercicio periodístico de César Miguel Rondón que se haya criado en la colonia Nápoles, Roma, Doctores o en tantas otras de la capital mexicana? Es absurdo, patético.

Eso de que como no naciste en Venezuela eres menos venezolano suena igual a la opinión de algunos que critican a los que tuvimos que dejar nuestra tierra calificándonos de menos venezolanos. Sobre este punto, me viene a la mente lo dicho por la gran Chavela Vargas, mexicana por cierto, a quien le cuestionaron un día su origen costarricense. Con su estilo, ella respondió: “¡los mexicanos nacemos donde nos dé la rechingada gana!”

Da risa que los mismos que emplean un ardid tan bajo son los mismos que todavía no muestran la partida de nacimiento de Nicolás Maduro, ese ser que tiene el don de la omnipresencia neonatal por haber llegado a este planeta en Los Chaguaramos, en La Pastora, o según otras fuentes, en los dominios del alcalde Ramírez, el mismo al que Rondón entrevistó.

En fin, para no hacer el cuento largo, acciones como las emprendidas contra César Miguel Rondón carecen de cualquier sustento lógico (bastante escaso en estos tiempos). Son muestra del profundo miedo existente en la cúpula gubernamental ante el descontento nacional por la escasez, la inseguridad, la corrupción, la falta de valores, y la catástrofe en la que está sumida la República, y que seguro le cobraremos caro a estos “gobernantes” en las venideras elecciones parlamentarias.

Simplemente, César Miguel puso otra nota (como los periodistas solemos hacer) en la sinfonía de censura del oficialismo, y por eso la celada (término muy de Rondón) para sancionar ese acorde inválido en el pentagrama informativo rojo.

Lo que me resulta triste es que conociendo ahora las circunstancias en las que los papás de mi colega tuvieron que abandonar Venezuela, las viva él ahora en su propia tierra, autoría de un sistema con muchas menos obras y progresos que la dictadura perezjimenista, pero con el mismo espíritu dictatorial que imperó en los 50.

César Miguel: sigue adelante. Que esto sea un impulso para seguir siendo una voz de reflexión, serenidad y raciocinio en medio de tantas miserias. Eres un periodista, y en ti confiamos muchos venezolanos para seguir escuchando y conociendo lo que en verdad sucede. Tienes mi apoyo y mi respeto, el mismo que nació aquel día de 1999 en el que me animaste a ejercer esta profesión de la que jamás me arrepentiré.

Son las 11 con 45 minutos. Que tengas mañana el mejor día posible. Abrazo.

Far Cry criollo

“Nuestro gran y glorioso líder ha arriesgado su vida para sacar a Kyrat de su pasado. Lo sacrifica todo por su patria adoptada y ama a su gente como a sus propios niños. Que la luz de Pagan brille sobre ustedes”.

Propaganda radial sobre Pagan Min (antagonista en Far Cry 4).

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Muchos meses han pasado desde mi último escrito, tiempo en el que he seguido de cerca lo que ocurre en mi tierra extrañada, cuyos derroteros son cada vez más absurdos e insostenibles. En este ciclo, le ha pasado de todo al país: inhabilitaciones, peleas por el Esequibo, subidas constantes de precios, inflación, protestas, expropiaciones y hasta saqueos simultáneos en San Félix, Cumaná, y en otras partes de Venezuela.

Este “statu quo” existente en Venezuela me hizo acordarme de Far Cry, un videojuego al que le he seguido la pista desde hace años. ¿Por qué vino a mi mente? Por el cada vez más certero parecido que hay entre esta Venezuela socialista y anómica, y los países o territorios en los que se desarrollan sus historias.

Si no los conocen, les hago un resumen rápido. Far Cry es un juego de acción, en el queFar-Cry-3-2 encarnamos a un mercenario o persona en el lugar equivocado, que llega a diferentes parajes llenos de belleza, flora, fauna y recursos naturales, pero que siempre están sumidos en la miseria, el abandono y bajo el dominio de un líder o gobernante con moral escasa, violencia incontenible y delirios de grandeza. Las armas, homicidios y abusos están a la orden del día, y la autoridad está completamente plegada al poder de turno.

En circunstancias normales, este tipo de juegos nos sorprenden por su visión venezuela-crimen-peligro-mortalultraanárquica hasta que los apagamos. Eso porque sabemos que retornamos a un escenario de normas, leyes y países con caminos de progreso. Pero cuando de trata de Venezuela, el parecido es cada vez más notorio. Dejas de ser parte de un mundo de violencia, desidia y agresión, a ver noticias donde eso mismo no falla en el balance de la jornada, en la vida real.

Tanto en los diferentes Far Cry (van 4), como en la Venezuela socialista, la vida aparentemente perdió mucho de su valor. Mientras en el juego las balas perdidas, ajusticiamientos o combates acaban con la existencia de muchos, en Venezuela se pierden vidas por la misma causa.

468px-Farcry3_d3d11_2012-12-03_16-18-55-43Cada fin de semana, las morgues del país reciben decenas de cadáveres, por lo general víctimas de robos, secuestros, ejecuciones y demás motivos. Algunas veces, un muerto es tan “normal” que hasta se la pasa al ladito para llegar a ese camión volcado que está lleno de comida, todo para saquearlo y llevarse parte del botín.

Mientras en el juego las playas cristalinas de Rook Island, los ríos de las llanuras caballo_muerto1-150x150centroafricanas o los parajes montañosos de Kyrat (país ficticio) se ven llenas de basura o desechos provocados por la falta de cuidado o los mismos conflictos, vemos que Canaima pierde su selva por minería ilegal, el Guaire sigue rodando café y contaminado por Caracas, y el Lago de Maracaibo sigue moviéndose entre la lemna, las aguas servidas y hasta animales muertos que son “depositados” en sus orillas.

Carceles-venzolanasPor lo general, en los diferentes Far Cry, te es fácil conseguir armas (de hecho forman parte de tus misiones). Todos las tienen, y con posibilidades tangibles de hacerlas más poderosas. Ya avanzadito tienes hasta bazookas, ametralladoras, lanzagranadas y rifles de francotirador, todo con precios relativamente razonables en los juegos. En Venezuela es igualito. Pranes con rifles del Ejército, bandas delictivas armadas hasta los dientes en “zonas de paz”, antisociales que tienen “hierros” más arrechos que la misma policía.

21882f0a291ed3832d31d94b9281ef22A eso súmenle los “cuerpos de seguridad”. En Far Cry pueden ir desde simples matones bajo un líder, hasta cuerpos militares más apertrechados que lejos de generar orden, lo adaptan a los intereses del gobernante. Sí, en nuestro país pasa igual. Guardias Nacionales que te roban, policías que se llevan felices parte de algún saqueo (como pasó en San Félix), hombres y mujeres a quienes la ciudadanía les confió su protección, pero que usan sus armas para agredirlos o “echarles gas del bueno”, como dijo una vez el fallecido Hugo Chávez.

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En Far Cry 4, por ejemplo, los medios de comunicación existentes están sometidos al hqdefaultrégimen, y sus mensajes son de total adulación y defensa. “El glorioso líder”, “que su luz los ilumine”, “en su infinita bondad”, etc. Es propaganda que siempre está lista para decir su “verdad” y para satanizar a quien se opone. La semejanza con VTV, TVes, Telesur y demás medios es infaltable. No hay día en donde se endiose al fallecido Chávez, o a su torpe heredero político. Medios que jamás publicarán una denuncia o algo malo del gobierno, y donde todos sus errores los achacarán, como siempre, a los sospechosos habituales: la derecha, la CIA, el imperio, los fascistas, los burgueses, los pelucones, y demás seres vivos reales o imaginarios.

maxresdefaultPor último, y entre tantas comparaciones, no fallan los gobernantes en sí. Mientras en Far Cry 3 Rook Island está bajo el yugo de Vaas Montenegro, un psicópata que no duda en matar a alguien si lo vio feo; en Far Cry 4 está Pagan Min, un dios viviente lleno de riquezas y lujos, que rige a un país ficticio cercano a la India lleno de pobreza, opresión y falta de libertades básicas. Tanto Vaas como Pagan Min ejercen un enorme culto a la personalidad (hasta estatuas de oro hay), y sus vidas distan mucho de las del resto de la gente: opulencia, ropa de marca, helicópteros, comida abundante, entre otras. Muchas veces cuentan con lugartenientes o líderes secundarios, que pueden ser más o menos volátiles que ellos, y que también cuentan con un poder casi ilimitado para manejar todo a su antojo.

De Vaas Montenegro o Pagan Min pasamos a un Nicolás Maduro cada vez másimg divorciado de la realidad, más apartado del camino correcto de un gobernante y totalmente carente de los valores que se necesitan para regir a un país. A su lado, también tiene lugartenientes (o lugarcapitanes) como Diosdado Cabello, que muchas veces ejerce más poder que el inquilino de Miraflores.

¿Qué nos espera?

Más allá de lanzarme varias comparativas con un videojuego, el mensaje de fondo es entender que muchos de esos parámetros sociales que teníamos como sociedad civilizada se han perdido o van en camino a eso. Venezuela es cada vez más carente de un marco legal válido, de valores que mantengan a la ciudadanía en un balance. Es ver al país desmembrarse poco a poco, gracias a los delirios de grandeza (o de torpeza) que estos 15 años han dejado.

Vidas que no valen, comida que escasea, moneda que sirve de papel sanitario, geografíaoriente20_saqueo-681x511 mutilada (caso Esequibo) y destruida, civiles que tienen miedo de sus protectores, grupos sin ley que obran sin freno, pobreza que no termina, atraso que echa raíces en el suelo.

Cuando juegas Far Cry, siempre hay un extracto que dice que durante o después de la llegada de los regentes al poder, muchos abandonaron sus casas y huyeron del desastre para preservar sus vidas. ¿Cuántos venezolanos han emigrado en estos 15 años? Según algunos estudios, la cifra llega al millón de personas. Es una cantidad comparable a los refugiados que escapan de zonas como Somalia, Sudán, Siria o demás zonas de conflictos, con las cuales Venezuela tiene lazos, por cierto.

Aunque los diferentes Far Cry hagan referencia a situaciones o lugares ficticios, la verdad es que sus historias quizás han estado demasiado hermanadas con lo que pasa en Venezuela, donde al parecer es de poco interés para este socialismo incluyente que haya gente haciendo colas por harina, leche, aceite, azúcar, cauchos, baterías o demás artículos.

1395556846090¿Qué nos espera? De no haber cambios, y si el que está en el poder “se acostumbra a mandar”, como decía Bolívar, es probable que el país enfrente situaciones muy duras y difíciles (más todavía), que conviertan a Venezuela en Rook Island, Kyrat o en cualquiera de los espacios que sirven de contexto a Far Cry.

La desunión, la apatía, la conveniencia o el desinterés en el desastre que vivimos sólo lo atornilla en la realidad diaria. Sin importar dónde estemos, tenemos que exigir nuestros derechos, demandar esa normalidad que nos quitaron, aferrarnos a ese país en el que crecimos y que conocimos con mucha mejor cara.

Far Cry debe seguir siendo así, un juego, un mundo ficticio que nos siga causando
asombro o risa por lo inverosímil de su mundo, y no pena de que cada vez más se parece a lo que vivimos como venezolanos por no haber tenido el guáramo para impedirlo. Queda a consideración de todos, como el mensaje de la última imagen.

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Far Cry debe seguir siendo así, un juego, un mundo ficticio que nos siga causando asombro o risa por lo inverosímil de su mundo, y no pena de que cada vez más se parece a lo que vivimos como venezolanos por no haber tenido el guáramo para impedirlo. Queda a consideración de todos.

¡Viva México!

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Ya son casi seis años que tengo en México, y cada vez que llega un 15 de septiembre escucho en algunos que no hay nada que celebrar, que el país va sin rumbo favorable o que la cantidad de problemas que existen no dan pie para que en la noche se acompañe el Grito de Dolores que realza la nacionalidad de acá.

Yo soy venezolano y lo saben, y aunque respeto las posiciones y contrastes sobre la realidad contemporánea mexicana, sí creo que cada año hay motivos para festejar la independencia. Como dije antes con relación a Venezuela: la tierra no tiene la culpa de los errores o desaciertos de nosotros como ciudadanos o gobernantes. La tierra nos vio nacer, nos alimentó y nos formó. A ella le debemos todo.

Independientemente de los criterios, opiniones y pareceres de quienes son propios de grito-de-independencia-zócaloMéxico, en lo personal sí lo celebro. ¿Por qué? Por todas las bondades, riquezas, cultura y legado que vibra en este país, y aunque no es el mío, me siento ya como un mexicano más, sin olvidar JAMÁS mi origen y costumbres venezolanas.

Si algún mexicano que lee este texto aún tiene dudas sobre el porqué gritar ¡Viva México!, le doy las razones que me hacen gritar a mí, sin importar que no nací acá, sino mucho más al sur.

  • A México hay que celebrarlo por su gentilicio. Aun en mi condición de extranjero mundial-brasil-2014-1901194w620valoro mucho esa energía patria que contagia. Es una nacionalidad conectada por fibra óptica al corazón, que brota en cada momento. Se escucha en las rancheras de Jorge Negrete o del “Chente” Fernández. Se ve en las miles de banderas y águilas presentes en cada esquina del país. Se siente en la amenaza que profesa el himno al “extraño enemigo” que llegue a profanar el suelo, ser al que algunos llaman “Masiosare” por cierto. Es una pasión que va desde una fiesta hasta un “¡eeeeehhhhh p…toooo!” en un estadio.
  • A México hay que celebrarlo por su comida. Son muchos los aportes que el país le imagesha dado al mundo. El mole, los chiles en nogada, las tortillas, los tacos, chalupas, gordas, picadas, pambazos, chilaquiles, enchiladas, quesadillas, romeritos, la birria, el cabrito regio y los frijoles charros son algunos de esos platos que han quedado para el mundo. Y aunque uno no lo coma con tanta frecuencia, se le reconoce lo bailado al chile, ese aliado de muchos y némesis de otros que enciende el paladar sin importar si es piquín, de árbol, habanero, jalapeño, chipotle, chilpaya, u ojo de cangrejo. Ricos platos que se acompañan de tequila, de pulque, de café veracruzano y de horchata.
  • Se celebra a México por su música. Desde los toques clásicos de Agustín Lara, download (1)pasando por las rancheras de Jorge Negrete, Pedro Infante, o Vicente Fernández. México es el sentimiento de José José, lo espontáneo de JuanGa, lo autóctono de Lila Downs o el ritmo de Julieta Venegas. México como tierra es La Incondicional de Luis Miguel, la Chica de Humo de Emmanuel, La Ingrata de Café Tacvba o la de la mochila azul de Pedro Fernández. Es el rock de Caifanes, la letra jodedora de Molotov, los clásicos de Timbiriche, el estilacho de “El Buki”, el antiguo rock de Maná, la cumbia de Los Ángeles Azules. Es el Huapango de Moncayo, mezclado con lo nuevo de Nortec Collective. Es la música de Alejandra Guzmán, pasando por las loqueras de Gloria Trevi y la voz inconfundible de Chavela Vargas. Es la Maldita Vecindad, llena de Jaguares, Zoé y DLD.
  • Se celebra a México por sus tradiciones. Por los altares de muertos llenos de regalos y cempazúchitl, la lotería con el catrín, el barril y la mano. Es el país de La Guelaguetza, del Carnaval jarocho y de las posadas que van de casa en casa. Es el hogar de la limosna para el año viejo y del bolo para los niños.
  • Es la tierra de El Chavo, del Chapulín Colorado y del Doctor Chapatín. Es la casa deEl_Chavo_Cast Cantinflas, es la gracia de Tin Tan, es la valentía de Chanoc y el gusto de Tsekub Baloyán por el cañabar. México es el combate de El Santo contra monstruos y momias de Guanajuato. Es la fuerza de Blue Demon, los rollos en los que se metía Memín, y la joda que le tenemos a Chabelo por su inmortalidad con voz ronca de niño.
  • A México lo celebro por el Pico de Orizaba, el Cañón del download (2)
    Sumidero, el Cofre de Perote, las islas Marías, las playas de Cancún y Acapulco, el desierto de Sonora, la selva chiapaneca, el Coruscant de DF, la laguna de Pátzcuaro, y el Cerro de la Silla. Es el Popo y el Izta, es la Peña de Bernal.
  • Celebro a México por Sor Juana Inés de la Cruz, por Octavio Paz, por Juan Villoro o Paco Ignacio Taibo. Es Carlos Monsiváis, Juan Rulfo y Rafael Pérez Gay, es la prosa de Francisco Martín Moreno que me gusta tanto.
  • Celebro a México por los mayas, los aztecas, los purépechas, los totonacas, Cuauht_mocotomíes, tlaxcaltecas, yaquis y triquis. Honor a Cuauhtémoc, Cuitláhuac, Xicoténcatl, Axayácatl, Nezahualcóyotl y Conín.
  • Celebro a México por la Virgencita de Guadalupe, y que ojalá nos cuide siempre. También le pido a Tláloc, Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, Coatlicue, Xipe Totec, Coyolxauhqui, y Chaac.
  • download (3)A México se le celebra por su historia. Soportó la caída de un imperio como Tenochtitlan, aguantó el duro cambio al sistema colonial y comenzó un nuevo camino con el grito del cura Hidalgo ahí en su parroquia en Dolores. Es un país que resistió dos invasiones francesas y aprendió a vivir con el dolor de dos invasiones de Estados Unidos, que le quitaron la mitad de su territorio. Es el país que esperó más de 100 años para obtener la paz, pero que aún la sigue anhelando de forma definitiva.
  • México es la chingonería de Pancho Villa que invadió Columbus, es el ímpetu de Emiliano Zapata que organizó al sur. Es la educación de Benito Juárez y el llamado a respetar el derecho ajeno como garantía de paz.

Podría estar tres horas más enumerando motivos. A México lo quiero mucho, es mi segunda patria y la defenderé tanto como a la mía. Como cualquier país, tiene problemas, defectos y aspectos criticables, pero como dije antes, la culpa es nuestra, no de la tierra en la que estamos.

Mexicano/a: Estés de acuerdo o no con lo que pase, te guste o no el Presidente de turno, le vas al PRI, al PAN, al PRD, Morena o afines; celebra este 15 de septiembre. Celebra tu tierra. Grita fuerte, porque tiene muchos beneficios y maravillas que no existen en otra parte. Si piensas que el país está de la chingada, chécate cómo está el mío ahorita para ver si sigues pensando lo mismo.

Mientras tanto yo me iré a festejar a esta nación a la que le debo tanto y por la que también me esfuerzo. Seré un venezolano que demostraré mi agradecimiento con este país. ¿Y tú?

download (4) ¡Viva México cabrones! Hoy y siempre.

Yordano y la médula nacional

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“…Oye conciencia mejor te escondes con la paciencia”.

 Fragmento de Por Estas Calles, de Yordano Di Marzo

 

De aquellos años 80 en los que nací y crecí, Yordano fue un acompañante musical con mucha presencia, que con sus letras cargadas de sentimientos y anécdotas le puso ritmo a una Venezuela que a todas luces no lucía excelente, pero sí mejor que ahora.

1307545382_b7edaf9af1Gracias al éxito de su disco homónimo de 1984, conocido como “el disco negro” (no sólo Metallica tiene el suyo), los venezolanos que pasamos por esa década entonamos temas como Manantial de Corazón, En aquel lugar secreto, o Bailando tan cerca.

Más de una vez canté de chamito sus canciones frente a familiares, vecinos y amigos, entendiendo la letra como creía y hasta poniendo mis piernas en ángulo para imitar la forma en la que Giordano Di Marzo (su nombre de pila) interpretaba sus piezas en televisión, guitarra en mano y de pie.

portada_Yordano2Su talento no lo limitó al ámbito nacional. Vimos cómo Yordano se presentaba fuera, dando a conocer su estilo en los países vecinos, demostrando que Venezuela tiene madera fina para la música. Asimismo, tampoco limitó el talento a la música emotiva, sino que también le metió una sincera carga social.

Por Estas Calles imagenEso quedó plasmado obviamente en Por Estas Calles, cuya letra reflejó (y refleja) la crisis política, ciudadana y de valores que ya empezaba a golpear en la República. Por Estas Calles es como un himno nacional, es una canción que todos conocemos, sabemos bien la letra, como también sabemos que no ha perdido vigencia. En algún momento leí que Yordano estaba harto de su creación noventera (así como le pasó a Kurt Cobain con Smells like Teen Spirit). Sin embargo, su contenido y mensaje fueron tan fuertes y tan certeros que se le fue de las manos, y en lugar de una canción se convirtió una denuncia sin fecha de caducidad.

 

En fin, bien sea en tono romántico o de crítica, Yordano es uno de los artistas a los que los venezolanos queremos y respetamos. Su espíritu calmado y sencillo lo ha dejado claro frente a los micrófonos y en la vida diaria, como en esa vez que lo vi en una panadería en Caracas hace un par de años, comprando sus vituallas como cualquier otro ciudadano. Cero guardaespaldas, cero seguridad, él solito, como todos.

 

Regreso y sorpresa

Entre finales de los 90 y comienzos del voluble siglo XXI le perdí un poco la pista a Yordano, aunque se mantenían en mi memoria sus temas. Como comenté en otros escritos, en un momento dado me tocó irme del país y se acentuó mi desconocimiento de cómo estaba o qué hacía él.

Eso hasta que supe que había hecho un concierto con sus éxitos y otros temas nuevos, que mi hermana me trajo en CD yordano-yordano-hoy-cd-1-170x170-4009806(original ojo) en una visita a México, cuando todavía no se desviaban los vuelos como aseguró el inefable e inepto Dafael Damídez.

Fue chévere por varias razones. Por una parte, volví a escuchar los clásicos de Yordano ahora con un nuevo estilo, y por otra parte, me alegré de saber que Di Marzo se mantenía en la palestra, y que dejaba claro su sitial en el legado musical criollo.

Al disco la verdad le saqué todo el provecho. Lo grabé, pasé al iPod y por días me acompañó en las idas y venidas de la jornada diaria. Oír de nuevo sus temas revitalizados me llevó de nuevo a los 80, y a esos días que como dicen, éramos felices pero no lo sabíamos.

yordano-320x240-12465-300x225A la Hora que Sea fue uno de mis ganchos para conquistar a mi hoy esposa mexicana, y en uno de nuestros mesiversarios Yordano nos acompañó en una cena romántica, detalle que le hice saber a través de Twitter al cantante, a quien sin conocerlo personalmente lo considero un amigo.

Todo lo anterior refuerza en uno el pensamiento de que Yordano, así como otros protagonistas principales o secundarios de nuestra vida son inmutables y que no les pasará nada. Pero la vida tiene formas duras de manifestar lo contrario.

 

 

Una triste noticia

hqdefaultTodos ya conocemos la mala noticia. Fue el mismo Yordano quien la reveló en CNN. Con mucho pesar supimos que padece un síndrome mielodisplásico, y como reza su comunicado, se produce “cuando la médula ósea no genera suficientes células sanguíneas sanas, lo cual causa problemas serios de infección y sangramiento, necesidad de transfusión, y en los casos más complejos, puede transformarse en leucemia”.

Además de la tristeza que causó el anuncio (acentuada por las lágrimas de Di Marzo), lo que generó verdadera indignación y supina arrechera fue que él, ya teniendo que lidiar con una enfermedad tan severa, tuviera que pedir la ayuda de familiares, amigos y hasta desconocidos dentro y fuera del país para obtener las medicinas necesarias para su tratamiento, porque sencillamente en Venezuela no las hay. Si esa búsqueda ha sido tan difícil para el cantante, ¿cómo quedará el venezolano que vive en ranchos, que no tiene ni para resolver sus tres comidas diarias?

Yordano-Cala_ELPIMA20140822_0004_8Es verdaderamente vergonzoso que Venezuela se haya reducido a un mercado negro oficial, donde alguien para poder comer algo que le gusta, o en casos como el de Yordano, para mantener su salud se deba recurrir al trueque, a la ayuda pública o la buena voluntad de los cercanos para ver si consigue lo necesario. ¿Cómo es posible que hayamos quedado reducidos a esto?

 

 

 

La médula nacional

La respuesta a esa interrogante la veo en un diagnóstico muy similar al indicado a Yordano a comienzos de año. Venezuela como organismo nacional del que todos somos parte, tiene un padecimiento sensible en su médula, en uno de sus rincones más profundos.

585En estos momentos, la falta de educación, de conciencia, de valores, y humanidad, catalizada por el cada vez más inútil régimen rojo, ha ido atacando poco a poco las células sanas del tejido social venezolano. Es una enfermedad lenta pero sintomática, destructiva y cambiante.

Desafortunadamente, esa médula afectada en el organismo nacional es incapaz de producir suficientes células sanas, es decir, generar los elementos necesarios para reformar el aparato político, económico y social, y las células que ya están tienen una batalla cada vez más cuesta arriba contra la ignorancia, la violencia, la corrupción, el crimen y la indolencia.

Los orígenes del daño ya venían desde hace décadas. El abuso de poder, el hampa de cuello blanco y la erosión familiar y social empezaron a hacer mella en el paciente. Los síntomas, cada vez más visibles, los evidenció Por Estas Calles, tanto en la letra de Yordano como en la novela de Ibsen Martínez.

chavez-1992Aunque había lesiones en el organismo venezolano, aún eran menores. No obstante, esa erosión propició un ataque severo que todos conocemos y lamentamos. Por allá en 1992, un cáncer verde, militar y golpista intentó expandirse a todo el organismo. Las células sanas (o menos enfermas) del momento repelieron el ataque, y la médula, aunque dolida, mostró una ligera recuperación.

El problema fue en que como venezolanos no supimos ver la amenaza que representaba ese cáncer, y fallamos en anticipar otras maneras de adueñarse del organismo completo. Por eso en 1999, el cáncer atacó con su verbo trasnochado y Venezuela pasó a estar bajo su control, empezando un proceso de degeneración, mismo que llegó a 2014, un año lleno de infección y sangramiento en el país.

Lo vivido por los estudiantes, los ataques a las instituciones, los abusos del poder político y militar, y la penosa escasez a la que rebajaron al gentilicio son consecuencias de ese cáncer que le cayó al país, potenciado ahora por un ser del que sólo sabemos con certeza su alto nivel de ignorancia.

  

El riesgo evitable

Mapa de VenezuelaEn estos días aciagos que vemos en Yordano y en el país, la amenaza es la misma. De no tomarse los correctivos necesarios, tanto la médula como el organismo completo pueden sufrir una leucemia. Por ende, daños mayores que a toda costa deben ser evitados.

En lo que nos corresponde como venezolanos, debemos recuperar lo perdido. Afianzar una vez más lo que valemos como ciudadanos de un país tan bonito. Defender lo que hemos sido siempre: un pueblo libre y soberano. Despertar del letargo en el que nosotros mismos caímos, y devolverle al organismo su esplendor perdido.

Debemos mirar muy bien en nuestros hogares. Ver a nuestrValores Humanosos hijos. Inculcarles lo mejor que tengamos, nuestros valores y cualidades. Dejar de lado la viveza criolla y asumir una ciudadanía responsable, educada y decente, que contrarreste ese daño en nuestra médula nacional.

 

 

 

¡Fuerza Yordano!

yordanoY para ti Yordano, toda la fuerza y apoyo que pueda haber. Como te dije por Twitter, eres un venezolano ejemplar del que nos queda claro su profundo amor por el país. Estamos contigo y verás que saldrás adelante.

Tendremos Yordano para rato, ya lo verás. Eres madera fina, aquí seguiremos contigo para dejar que corra libre un manantial de admiración, que te ganaste desde aquellos años 80 que siempre permanecerán en la memoria.

El conformismo nacional

VenReu635“Eso no importa, eso se repara, sigan adelante que no ha pasado nada”. Frase popular venezolana

A lo largo de los tiempos, especialmente en su etapa contemporánea, Venezuela ha llevado en su mentalidad colectiva la condición de vivir y tolerar eficientemente la adversidad,  superándola con un poder increíble, y haciendo o no algo para que no vuelva a ocurrir.

Caso similar es el del conformismo que tenemos, en el que obtenemos resultados lejos de altos estándares y los celebramos como una hazaña nacional. Y las veces en las que dicho resultado es en verdad destacado, pareciera ser en lugar de la regla, la excepción, puesto que el mismo o no se repite o pasarán meses, años o décadas para que algo similar vuelva a asombrarnos y hacernos sentir orgullosos de nuestro gentilicio.

Antes de que me tilden de apátrida, cipayo y demás epítetos comento por qué pienso esto. En realidad es porque como venezolano no entiendo cómo es que teniendo tantos recursos, valores y condiciones para ser una potencia mundial, nos quedamos tranquilitos con resultados que a veces son mediocres y de los que rara vez exigimos algo mejor. Resultados que están a años luz de lo que deberíamos ser o tener.

Todo comenzó esta mañana, cuando leyendo en una página de noticias nacional, veo que abenitezmundiale6302la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) escribe con vehemencia y satisfacción que la actual Ministra de Poder Popular Revolucionario Intergaláctico Plenipotenciario Supercalifragilístico Espialidoso Organopónico del Deporte, Alejandra Benítez, “logró el mejor resultado para Venezuela en sable femenino”. Aunque el título tiene un matiz favorable, cuando se lee a fondo la nota se observa que Benítez quedó “entre las 16 mejores”. Me imagino que si colocan una cifra tan inusual, 16, debe ser que quedó de 16 ó 15. En otra parte de la nota de AVN, dice sutilmente que Benítez “cedió” ante una competidora ucraniana, la número 1 del mundo. Me pregunto qué habrá de sutil en ceder, considerando que perdió 15-3. Si un resultado así se lleva a béisbol o fútbol es deportivamente una masacre.

Estas palabras las comenté en dicha nota e inmediatamente un nutrido grupo de defensores de Benítez, quizás muchos familiares de ella, me tildaron de maniqueo, apátrida, escuálido, o en el mejor de los casos, inconforme. No entendieron el punto. En honor a la verdad, me parece chévere que una ministra en funciones realice actividades deportivas. Alejandra Benítez es muy bonita y tiene un cuerpazo, sí, pero despejando el gamelote propagandístico socialista estemos claros: no fue un resultado arrechísimo. Todo lo contrario.

¿Por qué nos basta tan poco?

El caso de Benítez es uno de muchos en los que aplaudimos resultados que están lejos de los punteros, pero dada nuestra sequía de ellos los exaltamos como si se hubiera ganado un Nobel. Ella queda entre las 16 y casi que júbilo nacional. ¿Por qué? ¿Llegar de 16 merece una fiesta? ¿No la merecería más llegar de tercera, segunda, o primera? ¿No daría más orgullo que un alto resultado se mantuviera en el tiempo? Quizás estoy siendo muy duro, pero es que siempre es lo mismo. Llegamos detrás de la ambulancia, y por haber estado en una competencia fuerte ya se toma como algo heroico. Y no, no se están haciendo las cosas con mentalidad de ganar, sino de ir a ver cómo se sale en la competencia.

Otro caso es Pastor Maldonado. Perfecto, está en Fórmula 1. ¿Pero y cómo le ha ido? pastor-maldonado-choca-en-los-proceresSalvo su inusitada aunque merecida victoria en España, su trayectoria en la máxima categoría automovilística ha sido errática. Fallas, accidentes, choques, escoñetó el carro, lo volvió a escoñetar, se salió de la pista, arranca en posiciones lejanas a la punta y más escoñetadas del carro. Y eso sí, muchas ínfulas del muchacho, muchos tecnicismos sobre cada pista y nada de nada. La victoria en España parece ser más bien un destello de luz en los apagones que a diario sufre el país. Una alegría fuerte pero muy rápida, seguida de anhelo y de incertidumbre sobre cuándo volverá a darse algo así. Un antiguo corredor de Fórmula 1, mi ídolo, Ayrton Senna, lo dijo una vez: “llegar de segundo es ser el primero de los perdedores”. Si creen que esta mentalidad es absurda, vean el palmarés del brasileño.

El caso de la Vinotinto es más exitoso, aunque en la misma tónica. Si bien es cierto que la selección renació y subió muchas posiciones, últimamente nos ha tocado comernos las verdes con los resultados. Derrotas que han costado mucho al equipo y que lo tienen guindando en sus aspiraciones de llegar a Brasil 2014. Ni hablar de otros casos como el Clásico Mundial de Béisbol o la Serie del Caribe.

La excepción la hago en Rubén Limardo, quien se ha mantenido fuerte y ha ido peleando imagescon disciplina, hecho que le hizo merecedor de la medalla de Oro en las pasadas Olimpíadas. Buenísimo, felicitaciones, muy orgullosos porque no se ganaba una desde “Morochito” Rodríguez. Pero vuelve la pregunta: ¿vendrá otra medalla pronto o será el nuevo “Morochito”?

 

Pese a todos estos resultados, siempre reaccionamos igual. “¡Ay qué bueno que llegó entre las 16!”, “Bueno chamo pero Pastor hizo el décimo mejor tiempo”, “Mira en realidad para como nos fue el año pasado, esta vez mejoramos mucho”, “Bueno pero es que en las Olimpíadas van tipos arrechos, no le podemos pedir a los muchachos que hagan más, ya bastante hacen”. ¿Quién lo dice?

Seguramente aquí vendría algún comentario de esos de “¿y por qué no corres tú en lugar de Pastor a ver cómo te va?”, “A que Benítez te gana y te jode con el sable” o similares. Si justamente no soy bueno o sobresaliente en una disciplina, entonces NO me meto en ella. Lo dejo a los que saben, porque no me sentiría bien llevando coñazos en algo y queriendo luego aplausos del público. Para los que me conocen, es como si en lugar de haberme ido de Ingeniería por mi pésimo desempeño estudiando esa carrrera hubiera decidido quedarme porque bueno, estoy entre los 245 primeros de la promoción.

El punto de mis palabras es que pareciera que al ser Venezuela, un país latinomericano, tenemos un techo natural para las cosas, una especie de handicap que nos impide obtener o mantener resultados sobresalientes en las cosas. Es como si por ley universal estamos vetados de tener éxitos deportivos, artísticos o políticos, porque ésos quedan sólo para los países que son potencias. Yo me niego a eso, pero aparente e inconscientemente, todos lo tenemos insertado en la testa.

Hay países, mucho más complicados y en desventaja que Venezuela, que sin embargo obtienen logros que se conservan a la larga. Naciones a las que identificamos siempre por ese elemento en el que supieron destacarse. Veamos los ejemplos:

  • Etiopía: un país pobre en África, con pocos niveles de desarrollo, y conocido quizás bekelepor haber sido el feudo de Haile Selassie (el ras Tafari Makkonen que veneran en Jamaica), y por su modesta producción de café, que aunque parezca mentira, sí la vemos en un Starbucks, en lugar de la venezolana. ¿Pero qué distingue a Etiopía hoy? Sus corredores. Seres flacos y adaptados capaces de correr kilómetros con comodidad y que convirtieron a la pobre nación africana en una potencia deportiva en esa materia. No hay maratón en el mundo donde al menos haya uno participando, y más aún, llegando de primero o entre los primeros.
  • Colombia: nuestro vecino por décadas ha sido afectado por la guerrilla, el20830 arreglada marca de agua narcotráfico, la violencia y la división política. ¿Pero por qué elemento lo distinguimos? Café. Su grano es de mucho sabor, con calidad de exportación, y en muchos lugares saben perfectamente quién es Juan Valdez. Hasta novelas colombianas se han centrado en ese producto.
  • Cuba: nuestro colonizador de turno. País pobre, lleno de jineteras, edificios viejos, Cohiba-Behike-el-habano-mas-exclusivo-del-mundocarros de los 50 que aún ruedan (por necesidad) y un sistema ideológico tan anacrónico como Fidel. ¿Pero en qué se distingue? Tabaco. Para los fumadores del orbe, un habano es símbolo de excelencia, de calidad, y los conocedores destacan su sabor y toque peculiar. Tan es así que John Kennedy antes de aplicar el embargo a la isla, ordenó que le llevaran varias cajas de habanos, puesto que luego no se conseguirían en EE UU.

Y así hay muchos más. ¿Y nosotros? ¿Venezuela en qué se destaca? Antes era por photo2Amisses, por novelas, y por artistas tipo “El Puma”. Ahora, por un socialismo que no sirve, por expropiar empresas, por su migración, y porque en los supermercados hay guerra para obtener papel sanitario, aceite, azúcar o Harina PAN. El deporte ya lo comenté.

 

Pese a este pésimo perfil, nuestra idiosincracia, sumada a las mentiras del gobierno actual, nos han sumido en un estado de saciedad temprana en la que no peleamos por mejores resultados ni de nosotros mismos ni del país en el que vivimos.

“No hay papel sanitario, pero tenemos Patria”, “Con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”, “¿Pero para qué le vas a poner ese repuesto tan caro al carro? Con éste que es más barato va a hacer lo mismo”, “Antes yo compraba Mazeite, pero ya no hay y entonces voy bien con este que viene de…Nicaragua. Bueno, ¿cuánto es?”.

Es tal nuestro conformismo, que hasta nuestro candidato presidencial, Henrique Capriles, Henrique-Capriles-candidato-de_54368249433_54028874188_960_639bajó mucho la guardia tras los comicios del14 de abril, y ya casi no comenta el fraude que hubo. Esa vaina quedó así y “ahora hay que pensar en el 8D”. Ahorita fue cuando dijo que “iba a denunciar el hecho ante instancias internacionales”, así todo falto de guáramo, como para salir del paso. Ya ni nosotros mencionamos el tema. Sí decimos que hubo fraude, que Tibisay debe estar llena de billete, que votaron personas que llevaban muertas desde hace décadas, pero bueno, ahí anda Maduro. Me pregunto si India sería un país hoy si Gandhi hubiese tenido esta mentalidad.

Otro ejemplo. Misión Vivienda. A la gente le dan apartamentos con materiales de grieta-mision-viviendaconstrucción baratos, acabados burdos y poca calidad. Ah pero la gente al ver las grietas no dice nada, y peor aún, en las próximas elecciones vuelve a votar por quien le dio ese armatoste habitacional. Y asi puedo seguir, pero creo que ya se entiende el mensaje.

 

Sí se puede

¿Qué nos pasó? ¿Qué hizo de nosotros un país que ya no luchó por salir adelante? ¿Qué provocó que nos bastara con detalles o cosas que ni se acercan a altos estándares? ¿Qué generó que ante atropellos o condiciones de vida difíciles en el país no tengamos reacciones enérgicas? ¿Por qué nos sentimos tan bien con resultados políticos, deportivos, comerciales o artísticos tan pobres?

¿Por qué llegamos a esta condición si ha habido compatriotas que han tenido éxitos Jacinto-Convit-Garcíasobresalientes? Tenemos al Dr. Jacinto Convit que descubrió la vacuna contra la lepra y ahora contra cáncer de mama y estómago. Está el maestro Abreu cuyo sistema de orquestas juveniles es ejemplo en el mundo. Ahí va Dudamel guiando a las mejores sinfónicas del planeta. En la Corte Internacional de Justicia (ICJ) dos compatriotas, Andrés Aguilar-Mawdsley y Gonzalo Parra Aranguren han ayudado a resolver conflictos internacionales. El Tío Simón sigue despertando admiración y respeto en los músicos de otros países. Charles Brewer Carías ha descubierto un viaje de nuevas especies y de microorganismos en sus tantos andares por la selva. Y nosotros aquí felices con anaqueles vacíos y porque Benítez está entre las 16…

Si de verdad Venezuela es una potencia, es para que en las Olimpíadas Venezuela esté en bandera-de-venezuelalos primeros lugares del medallero, con atletas especializados entrenando en espacios de última tecnología. Es para que ya ganáramos con una mano amarrada la Serie del Caribe. Es para que nuestro chocolate, en vez de ser un experimento de bajo perfil, sea un producto valorado, y no que sigamos pendientes del Toblerone. Es para que las maravillas naturales como el Salto Ángel sean un punto más arrecho que las Cataratas del Niágara, mucho más chiquitas pero más conocidas. Es para que los vuelos a Venezuela estén full de turistas por conocer nuestra tierra. Es para que otros países nos llamen para enseñarles cómo somos mejores que ellos en algo. Eso sí es ser una potencia.

Cuando de verdad pensemos y asumamos que Venezuela puede hacer y lograr mil veces más de lo que vemos y festejamos, es cuando se empezarán a ver los cambios. Pero mientras no queramos y nos complazcamos con las gotas de éxito que obtenemos, entonces seguiremos como estamos, y continuarán las críticas desaforadas sobre por qué no me parece un enorme mérito que Alejandra Benítez quede entre 16 o que Pastor Maldonado escoñete su monoplaza en Fórmula 1.

La razón de todo

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“Pero es que yo te quiero”.  Gaby López

Su llegada a mí ocurrió en el momento menos esperado, el menos buscado, el menos contemplado. Para 2011, mi situación sentimental seguía siendo de una soltería que, lejos de mi familia, hacía mella en mi ya atormentada estabilidad racional.

Y en ese maremágnum de pensamientos y emociones, resignado a vivir con ese vacío y el deseo de dar pasos profundos, apareció un día un correo del trabajo de Alejandra Ulloa, amiga de años en la oficina, donde me invitaba en diciembre a una posada (fiesta decembrina mexicana) en casa de una tal Gabriela López, que por lo visto era su amiga y organizadora del bochinche.

Entre un tema y otro, la verdad olvidé esa invitación. Sumido en temas de trabajo no le presté mucha atención. Pero conversando otro día sobre ese vacío emocional con Norma Barcelata, otra gran amiga y responsable de mantenerme cuerdo, ella me dijo con tono firme: “Estás tan enfrascado y negado a todo que tampoco das los pasos. Estás tan embotado que ni siquiera has prestado atención al mail de Alejandra (Ulloa) sobre la posada, donde podrías conocer gente nueva. ¿Por qué no vas?”.

La verdad, el regaño fue necesario, porque caí en el error de querer cosas nuevas, y esperar a que llegaran sin esfuerzo a mí. Sabiéndome equivocado con lo dicho por Norma, al llegar a casa busqué el correo de Alejandra donde hacía la invitación. Y descubrí con sorpresa que la tal Gabriela vivía a dos cuadras de mi casa. Entonces dije: “si vive tan cerca, y si Norma y Alejandra dicen que es simpática, ¿por qué no ir?”.

El 17 de diciembre, fecha de la posada, acudí al lugar un tanto escéptico la verdad. En la tarde había ido a un bautizo y estaba medio cansado, pero considerando la cercanía de la fiesta me animé.

Llegué al lugar y al abrir la puerta del salón del evento allí estaba ella. Todo escepticismo, cansancio, o tristeza desaparecieron al verla. Solita en el recinto, y con su vestido negro, organizaba los detalles de la fiesta, sorprendida porque un desconocido llegó demasiado temprano. Apendejeado por la belleza de la anfitriona, sólo alcancé a balbucear que si ella era Gabriela y que me había invitado Alejandra. Ella sonrió y con cortesía me dijo que sí y que pasara, ah y que el fee del guateque era de 200 pesos, los cuales pagué aún embobado.

Con la llegada de la gente, algunos conocidos, poco a poco comencé a socializar, pero sin perder de vista a Gabriela, que se paseaba por el saloncito con su vestido, su cabellera rubia, su perfume, y su sonrisa. Sentado entre todos, la detallé eufórico. “Está buena la comida, y qué sonrisa tiene”, “la bebida excelente, y ¡qué piernas tiene!”, “Ah ya están los tacos, pero ¡qué bonita es!”.

Toda la fiesta me la pasé como un idiota, viéndola, loco por su sonrisa y su simpatía. Conversé con ella varias veces, y nervioso le pedí su PIN de Blackberry, creyendo que por lo súbito de la conversa me diría que no. Pero tuve suerte y lo agregué en mi teléfono.

Cuando se acercó la hora de irme, mi amiga Elvira Villalvazo, me dijo que si me quería ir a casa, a lo que respondí que no. El motivo era ella. Debía extender lo más posible mi estancia en su edificio, así que hice todo lo necesario: ayudar a acomodar las cosas, botar la basura, limpiar, barrer y conversar con Alejandra, su entonces novio Héctor López y Ana Laura Arellano (Ani), otra amiga de Gabriela.

Mientras Gabriela y Ana subían a dejar los sobrantes de la fiesta en casa de la primera, abajo me quedé a hablar con Héctor, y el comentario principal que le hice fue que qué bonita era Gabriela y que me había caído demasiado bien. Él se rió y secundó mi comentario, quizás ya al tanto de mis verdaderas emociones.

Volví a casa tras despedirme, sintiéndome como si tuviera 15 e igual de tonto pensando en la anfitriona. Me costó dormirme, contento porque la había conocido, y porque quería seguir en contacto con ella.

Al día siguiente, y esperando un tiempo prudencial le escribí para saber de ella. Afortunadamente ella fue igual de cordial, y pese a mi voz de Gallo Claudio al llamarla (por la fiesta) pudimos conversar más. Me sentía feliz de que todo fuese fluyendo, porque de pana no podía dejar de pensar en ella.

Venezuela y la unión

Unos días después de la fiesta me fui a Venezuela a pasar diciembre con mi familia. Debido a los progresos con Gabriela, ahora Gaby, le indiqué que me iba y que me gustaría mantener el contacto con ella desde mi tierra. No sé el momento exacto, pero desde un tiempo supe que este contacto prometía y que de seguir todo chévere podían lograrse resultados muy bonitos y esperados.

En cada momento le indiqué por qué parte del viaje iba, qué estaba haciendo y cómo me iba en mi tierra. En tanto, le preguntaba más sobre su familia, sus gustos, lo que gustaba y lo que no, debía saber todo lo posible. Cada mensaje de ella era una alegría. En cada uno de los días en Venezuela hablé con ella por PIN hasta tarde, riéndonos, compartiendo anécdotas y gustos. Mamá y Johanna no dejaban de bromear acerca de mi estado de enamorado perdido. Papá pronto haría lo mismo.

Los días pasaron y al momento de volver estaba entre triste por despedirme de mi familia y contento porque por primera vez alguien me esperaba a mi retorno. Las cosas con Gaby iban muy bien, ya estaba todo casi cuadrado, casi decidido. Al aterrizar en Veracruz, ella me esperaba con su uniforme y con esa sonrisa que recordaba desde el 17 de diciembre.

Ya en el carro, y tras algunas palabras de cómo me había ido y demás temas, me acerqué a ella y le dije: “Si vamos a ser novios, tenemos que concretarlo, y nos falta algo”. Y allí vino el primer beso, delicioso, bonito y dulce. Ya éramos novios, comenzaba una nueva etapa en nuestras vidas.

Gaby en mi vida

Tener a Gaby a mi lado ha sido una bendición. Integrante de una familia humilde y trabajadora, ella fue educada con valores muy similares a los míos, y nuestra forma de pensar es muy parecida.

Gaby es educada, hermosa, desenvuelta. Es una compañía que siempre me hace reír y me brinda otra perspectiva de mi raciocinio monopensador de tantos años. Algunas veces, ella honra perfecto la letra de la canción de Los Ángeles Azules:

Es callada, tímida, inocente y tiene la mirada,
le tomo la mano y siente algo extraño
la abrazo, me abraza y empieza a temblar
a temblar de miedo diciéndome que nunca
había sentido sensación así, en su vida
así en su vida.

Tiene detalles muy bonitos, me ha ayudado cuando lo he necesitado y ha sido una excelente y hermosa enfermera. Ha sido una novia y amiga especial, la que siempre busqué, la que siempre soñé. El balance en todos estos 17 meses ha sido de alegría, unión y mucho amor. Juntos en las buenas y en las malas, rodando por diferentes partes de México y del mundo. Es una amiga incondicional, y una mujer pendiente de su belleza y sus cuidados, que por cierto cocina muy bien.

Como novios he descubierto en ella miles de detalles llamativos. Fanática de Muse, conoce cada canción, cada melodía y la historia detrás de cada disco. Lo mismo puede decirse de Friends, serie de la que recuerda cada capítulo y cada aspecto que ha estado en la vida de los seis amigos que conviven en Nueva York. De igual forma, siente predilección por las mariposas y las flores, las cuales ahora han pasado a acompañar mi casa, que pronto será suya también. Adora los pavorreales, las uñas de colores, y sus gustos musicales, gracias a Dios, están lejos del reggaetón y demás aberraciones. Con ella es posible escuchar Nirvana, Alterbridge, Pearl Jam, Guns and Roses, o Sublime, aunque de vez en cuando le mete a temas románticos.

Sabe escucharte cuando lo necesitas, te llama la atención cuando es necesario y sabe entender cuando es a la inversa. Siempre está de buen humor y cuando nos ha tocado discutir, afortunadamente todo pasa rápido para estar de nuevo como siempre. Hemos disfrutado juntos de la playa, la alberca, la montaña, la selva, el calor, el frío, siempre alegres y sacando el mejor partido a todo.

Eventualmente nuestras familias nos conocieron y la química se extendió a ellos, quienes nos ven como parte integral y como buenas parejas para cada uno. Tan es así que el año pasado, mi papá la invitó a que pasara diciembre con nosotros.

A un año de conocernos, Gaby y yo estábamos ahora con mi familia en Caracas, saliendo juntos, comprando y conociendo la tierra que me vio nacer como dicen. La alegría y el contacto entre todos fue unánime, y ella se sintió como en casa. Con esos detalles en cuenta, y previa planificación, acordé con mi familia que en mi casa le pediría matrimonio.

Tras una misa y una celebración en casa, llegó 2013. Entre gritos y matracas, entre música y sonrisas, diría Billo, nos alegramos por ese nuevo año, y como parte de la tradición, haríamos el brindis para festejar la ocasión. Era el momento perfecto. Me fui a la cocina con papá y con su ayuda, preparé los detalles. Salimos a la sala, y allí le entregué su copa. Gaby la palpó y allí sintió algo en sus dedos. Al percatarse, vio que una pieza circular de metal estaba allí, coronada por un diamante. En ese momento, tomé el anillo y le dije: “Me has hecho feliz todo este tiempo, y quiero que esa alegría sea para toda la vida. Gabriela Patricia, ¿quieres ser mi esposa?” El sí entre lágrimas de Gaby es uno de los recuerdos más hermosos que tengo, y ese beso en la presencia de Dios y mi familia fue muy emotivo.

Desde ese entonces, hemos estado más unidos que nunca, felices como siempre. Preparando los detalles, aportando todo para la boda, alegres de cómo van los preparativos y riéndonos de tener sólo 50 pesos en la cuenta. Pero aunque dediquemos todo a la boda, el momento lo merece. Porque es la unión de nosotros ante Dios, es entrelazar este amor y consagrar nuestros votos ante el Padre, no el sacerdote, el Padre que está allá arriba.

Nuestra vida dio un giro inesperado desde aquel diciembre. Mientras yo andaba solo, triste por no tener con quién compartir mi vida y mis sentimientos, Gaby estaba lista para conseguir a esa persona que la llenara, representara y amara. Cada uno consiguió en el otro a esa persona que tanto buscaron y que no consiguieron, y ahora estamos listos para lo que venga.

Más allá de todo lo que he dicho, sólo puedo agregar Gaby López, que TE AMO con todo mi corazón. Que me has hecho feliz desde que te vi con tu vestido negro, que mis días a tu lado han sido inigualables y que ya no puedo pensar en cómo sería mi vida de aburrida y gris si no estuvieras. Te adoro y te doy las gracias por llegar a mi vida, porque le diste rumbo y color. Mientras Dios me dé vida, aquí estaré para hacerte feliz, y mi compromiso contigo y con tu familia será hasta que mi vida finalice. Porque sencillamente TE AMO, y eres la razón de todo, de todo lo bonito que hacer surgir en mí.

Que Dios te bendiga Gaby. Love you.