Yordano y la médula nacional

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“…Oye conciencia mejor te escondes con la paciencia”.

 Fragmento de Por Estas Calles, de Yordano Di Marzo

 

De aquellos años 80 en los que nací y crecí, Yordano fue un acompañante musical con mucha presencia, que con sus letras cargadas de sentimientos y anécdotas le puso ritmo a una Venezuela que a todas luces no lucía excelente, pero sí mejor que ahora.

1307545382_b7edaf9af1Gracias al éxito de su disco homónimo de 1984, conocido como “el disco negro” (no sólo Metallica tiene el suyo), los venezolanos que pasamos por esa década entonamos temas como Manantial de Corazón, En aquel lugar secreto, o Bailando tan cerca.

Más de una vez canté de chamito sus canciones frente a familiares, vecinos y amigos, entendiendo la letra como creía y hasta poniendo mis piernas en ángulo para imitar la forma en la que Giordano Di Marzo (su nombre de pila) interpretaba sus piezas en televisión, guitarra en mano y de pie.

portada_Yordano2Su talento no lo limitó al ámbito nacional. Vimos cómo Yordano se presentaba fuera, dando a conocer su estilo en los países vecinos, demostrando que Venezuela tiene madera fina para la música. Asimismo, tampoco limitó el talento a la música emotiva, sino que también le metió una sincera carga social.

Por Estas Calles imagenEso quedó plasmado obviamente en Por Estas Calles, cuya letra reflejó (y refleja) la crisis política, ciudadana y de valores que ya empezaba a golpear en la República. Por Estas Calles es como un himno nacional, es una canción que todos conocemos, sabemos bien la letra, como también sabemos que no ha perdido vigencia. En algún momento leí que Yordano estaba harto de su creación noventera (así como le pasó a Kurt Cobain con Smells like Teen Spirit). Sin embargo, su contenido y mensaje fueron tan fuertes y tan certeros que se le fue de las manos, y en lugar de una canción se convirtió una denuncia sin fecha de caducidad.

 

En fin, bien sea en tono romántico o de crítica, Yordano es uno de los artistas a los que los venezolanos queremos y respetamos. Su espíritu calmado y sencillo lo ha dejado claro frente a los micrófonos y en la vida diaria, como en esa vez que lo vi en una panadería en Caracas hace un par de años, comprando sus vituallas como cualquier otro ciudadano. Cero guardaespaldas, cero seguridad, él solito, como todos.

 

Regreso y sorpresa

Entre finales de los 90 y comienzos del voluble siglo XXI le perdí un poco la pista a Yordano, aunque se mantenían en mi memoria sus temas. Como comenté en otros escritos, en un momento dado me tocó irme del país y se acentuó mi desconocimiento de cómo estaba o qué hacía él.

Eso hasta que supe que había hecho un concierto con sus éxitos y otros temas nuevos, que mi hermana me trajo en CD yordano-yordano-hoy-cd-1-170x170-4009806(original ojo) en una visita a México, cuando todavía no se desviaban los vuelos como aseguró el inefable e inepto Dafael Damídez.

Fue chévere por varias razones. Por una parte, volví a escuchar los clásicos de Yordano ahora con un nuevo estilo, y por otra parte, me alegré de saber que Di Marzo se mantenía en la palestra, y que dejaba claro su sitial en el legado musical criollo.

Al disco la verdad le saqué todo el provecho. Lo grabé, pasé al iPod y por días me acompañó en las idas y venidas de la jornada diaria. Oír de nuevo sus temas revitalizados me llevó de nuevo a los 80, y a esos días que como dicen, éramos felices pero no lo sabíamos.

yordano-320x240-12465-300x225A la Hora que Sea fue uno de mis ganchos para conquistar a mi hoy esposa mexicana, y en uno de nuestros mesiversarios Yordano nos acompañó en una cena romántica, detalle que le hice saber a través de Twitter al cantante, a quien sin conocerlo personalmente lo considero un amigo.

Todo lo anterior refuerza en uno el pensamiento de que Yordano, así como otros protagonistas principales o secundarios de nuestra vida son inmutables y que no les pasará nada. Pero la vida tiene formas duras de manifestar lo contrario.

 

 

Una triste noticia

hqdefaultTodos ya conocemos la mala noticia. Fue el mismo Yordano quien la reveló en CNN. Con mucho pesar supimos que padece un síndrome mielodisplásico, y como reza su comunicado, se produce “cuando la médula ósea no genera suficientes células sanguíneas sanas, lo cual causa problemas serios de infección y sangramiento, necesidad de transfusión, y en los casos más complejos, puede transformarse en leucemia”.

Además de la tristeza que causó el anuncio (acentuada por las lágrimas de Di Marzo), lo que generó verdadera indignación y supina arrechera fue que él, ya teniendo que lidiar con una enfermedad tan severa, tuviera que pedir la ayuda de familiares, amigos y hasta desconocidos dentro y fuera del país para obtener las medicinas necesarias para su tratamiento, porque sencillamente en Venezuela no las hay. Si esa búsqueda ha sido tan difícil para el cantante, ¿cómo quedará el venezolano que vive en ranchos, que no tiene ni para resolver sus tres comidas diarias?

Yordano-Cala_ELPIMA20140822_0004_8Es verdaderamente vergonzoso que Venezuela se haya reducido a un mercado negro oficial, donde alguien para poder comer algo que le gusta, o en casos como el de Yordano, para mantener su salud se deba recurrir al trueque, a la ayuda pública o la buena voluntad de los cercanos para ver si consigue lo necesario. ¿Cómo es posible que hayamos quedado reducidos a esto?

 

 

 

La médula nacional

La respuesta a esa interrogante la veo en un diagnóstico muy similar al indicado a Yordano a comienzos de año. Venezuela como organismo nacional del que todos somos parte, tiene un padecimiento sensible en su médula, en uno de sus rincones más profundos.

585En estos momentos, la falta de educación, de conciencia, de valores, y humanidad, catalizada por el cada vez más inútil régimen rojo, ha ido atacando poco a poco las células sanas del tejido social venezolano. Es una enfermedad lenta pero sintomática, destructiva y cambiante.

Desafortunadamente, esa médula afectada en el organismo nacional es incapaz de producir suficientes células sanas, es decir, generar los elementos necesarios para reformar el aparato político, económico y social, y las células que ya están tienen una batalla cada vez más cuesta arriba contra la ignorancia, la violencia, la corrupción, el crimen y la indolencia.

Los orígenes del daño ya venían desde hace décadas. El abuso de poder, el hampa de cuello blanco y la erosión familiar y social empezaron a hacer mella en el paciente. Los síntomas, cada vez más visibles, los evidenció Por Estas Calles, tanto en la letra de Yordano como en la novela de Ibsen Martínez.

chavez-1992Aunque había lesiones en el organismo venezolano, aún eran menores. No obstante, esa erosión propició un ataque severo que todos conocemos y lamentamos. Por allá en 1992, un cáncer verde, militar y golpista intentó expandirse a todo el organismo. Las células sanas (o menos enfermas) del momento repelieron el ataque, y la médula, aunque dolida, mostró una ligera recuperación.

El problema fue en que como venezolanos no supimos ver la amenaza que representaba ese cáncer, y fallamos en anticipar otras maneras de adueñarse del organismo completo. Por eso en 1999, el cáncer atacó con su verbo trasnochado y Venezuela pasó a estar bajo su control, empezando un proceso de degeneración, mismo que llegó a 2014, un año lleno de infección y sangramiento en el país.

Lo vivido por los estudiantes, los ataques a las instituciones, los abusos del poder político y militar, y la penosa escasez a la que rebajaron al gentilicio son consecuencias de ese cáncer que le cayó al país, potenciado ahora por un ser del que sólo sabemos con certeza su alto nivel de ignorancia.

  

El riesgo evitable

Mapa de VenezuelaEn estos días aciagos que vemos en Yordano y en el país, la amenaza es la misma. De no tomarse los correctivos necesarios, tanto la médula como el organismo completo pueden sufrir una leucemia. Por ende, daños mayores que a toda costa deben ser evitados.

En lo que nos corresponde como venezolanos, debemos recuperar lo perdido. Afianzar una vez más lo que valemos como ciudadanos de un país tan bonito. Defender lo que hemos sido siempre: un pueblo libre y soberano. Despertar del letargo en el que nosotros mismos caímos, y devolverle al organismo su esplendor perdido.

Debemos mirar muy bien en nuestros hogares. Ver a nuestrValores Humanosos hijos. Inculcarles lo mejor que tengamos, nuestros valores y cualidades. Dejar de lado la viveza criolla y asumir una ciudadanía responsable, educada y decente, que contrarreste ese daño en nuestra médula nacional.

 

 

 

¡Fuerza Yordano!

yordanoY para ti Yordano, toda la fuerza y apoyo que pueda haber. Como te dije por Twitter, eres un venezolano ejemplar del que nos queda claro su profundo amor por el país. Estamos contigo y verás que saldrás adelante.

Tendremos Yordano para rato, ya lo verás. Eres madera fina, aquí seguiremos contigo para dejar que corra libre un manantial de admiración, que te ganaste desde aquellos años 80 que siempre permanecerán en la memoria.

El gentilicio desde afuera

 

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Una de las mayores pruebas que la vida puede presentarle a alguien es dejar su propia tierra. Desprenderse de su país, lo quiera o no, para tratar de buscar un mejor futuro en otras latitudes.

La historia (elemento al que siempre recurro) nos ha dado infinidad de ejemplos. Einstein dejando Alemania por la persecución nazi, los miles de norcoreanos que huyen a la vecina del sur, balsas eternas de cubanos tratando de llegar a la Florida o el éxodo de mexicanos, hondureños y salvadoreños que se enfrentan al Río Bravo o a “la migra” para vivir el llamado sueño americano.

Hasta hace unas décadas, los venezolanos teníamos poca idea de esa vaina de dejar el país. inmigrants dl XIXpieterPese a los problemas vividos en los 70, 80 y 90, era raro ver que alguien se fuera al extranjero. Más bien era lo contrario. Estábamos acostumbrados a ver ciudadanos de otras tierras que habían conseguido refugio en Venezuela. Españoles huyendo de Franco, italianos escapando de la posguerra, portugueses temerosos de Salazar, chilenos y argentinos buscando liberarse del yugo militar de Pinochet y Videla. Y así con otras nacionalidades.

Sin embargo, llegó nuestro turno. La llegada del socialismo (sic) encabezado por el resentido de Sabaneta lentamente cerró puertas y revirtió el flujo de personas. Venezuela dejó de ser ese imán atractivo de talento y diversidad humana para convertirse en punto de salida de niños, jóvenes y adultos, sedientos de porvenir y anhelantes de un día libre de las patrañas que vomita Miraflores desde hace 15 años.

Cada vez más seguido amigos y conocidos me decían: “Nos vamos del país. Nos cansamos de tanto peo”, y preferían probar suerte en otro lado. Estados Unidos, Colombia, España, Australia, Italia, o Panamá se convirtieron en destinos frecuentes de quienes optaron por marcar la milla.

El éxodo no decayó, y lo que para mí era impensable, un día se hizo realidad: me tocó irme a mí también. El afán estatizador de un Chávez ebrio de poder acabó con el trabajo alegre y estable que tenía en Guayana. Afortunadamente en ese momento hubo ofertas de trabajo en México, y tomé esa decisión como muchos otros. Ahora sabría lo que es desprenderse de Venezuela.

 

“No soy de aquí ni soy de allá”

De aquel momento pasaron casi seis años. Todavía conservo en la memoria los rostros llorosos y tristes de mi familia despidiéndome y encomendándome a Dios y a Virgen para que me fuera bien.

downloadAl llegar al nuevo país, el primer sentimiento fue desubicación. Ya no vi mi bandera, mi geografía, los platos típicos. Dejé de escuchar el Gloria al Bravo Pueblo, mi acento y los programas de radio o televisión que antes no me perdía. Todo ello para comenzar de nuevo y adaptarme a lo que vi y tenía cerca. No quedó de otra.

México facilitó mucho las cosas. El mismo idioma, gente amable y costumbres relativamente parecidas suavizaron mucho la nostalgia de Venezuela. Nuevos amigos y conocidos me hicieron sentir como en casa y me enseñaron a querer a la nación que ahora me da su cobijo.

En un caso como el mío, cuando pasa algo más de tiempo, comienzas a mezclarte más con lo download (1)local. Tu acento muta, tu menú también. Tienes nuevos programas favoritos, costumbres nuevas, y hasta celebras fiestas que no conocías, pero que igual valoras y con las que te identificas de alguna forma.

Sin embargo, siempre hay algo que te hace recordar quién eres, y de dónde vienes. Por lo general es el tono. Hablas con alguien y te dice: “Ese acento tuyo es como de Colombia o Venezuela, ¿verdad?”.

Al saber tu origen comienza la asociación por estereotipos. Hasta hace unos años era: “Ah Venezuela, la tierra de las misses”, “Chamo tienen un chingo de petróleo”, o “Hay playas bien bonitas allá, ¿no?” Sin embargo, la conexión se fue a lo político: “Ah eres de Venezuela, ¡ese Chávez es un hijo de la chingada!”, “Tan bonita que era Venezuela y llegó ese cabrón a joderlo todo. ¡Qué poca madre!”. En fechas más recientes, llegó otro protagonista: “¿Y todavía sigue Maduro hablando con pajaritos?”. También incluso recibes muestras de solidaridad que todavía no se creen: “Oye vi que ahora en Venezuela no hay ni papel sanitario. Si a tu familia le falta algo podemos hacer una colecta y les mandamos lo que les haga falta”. Es un gesto de profunda nobleza con una realidad inverosímil de un país rico en recursos.

En fin. Con toda esa mescolanza de costumbres, lugares, recuerdos y aprendizajes pasas a ser Flag-Pins-Venezuela-Mexicoun híbrido: dejas de estar completamente actualizado como venezolano, y tampoco puedes ser 100% del nuevo país porque ni naciste ni creciste allí.

 

 

 

 

 

 

Siempre estará presente

Aunque el día a día de uno como venezolano que emigró se circunscribe al lugar donde ahora estás, no dejas de recordar un día a Venezuela. El primer diciembre fue fuerte. La navidad sin gaitas, sin villancicos, hallaca o pan de jamón fue bastante rara, y acostumbrarse a que aquí comen pasta o pescado en esas fechas no fue fácil.

Después está el himno. Cuando estás fuera, como que retumba más fuerte, suena más tuyo. Te saca lágrimas. Dejas atrás esos años donde tenías que cantarlo sin ganas y obligado en el colegio para entonarlo ahora con sentimiento, debido a la rareza con la que ahora lo oyes.

Ves una bandera tricolor en un carro o comercio y ya quieres averiguar de quién es, de qué parte de Venezuela proviene y de qué manera pueden estar en contacto. En mi caso, afortunada y desafortunadamente a la vez, ha sido creciente la cantidad de venezolanos que llegan a este destino. Por una parte es bueno tener compatriotas cerca, pero por otra, es señal de que las cosas allá no están bien, como vemos a diario en las noticias.

En la mayoría de los casos, las historias de esos venezolanos que llegaron son muy similares a la de uno. “Me vine porque una vez me encañonaron en la calle para robarme y ya no aguanté más”, o “yo trabajaba en PDVSA pero me sacaron y ahora trabajo en una contratista acá”, son algunos ejemplos.

Un punto positivo lo ha tenido internet. Gracias a los canales y estaciones de radio en línea puedes oír lo que colocan en Venezuela, y te hace sentir más cerca. Ahora por ejemplo escucho temprano cada día El Show de la Mañana, un programa radial que oía cuando iba a bachillerato y en mis años de universidad. Por otra parte, las redes sociales y el Skype te permiten estar en contacto con tu familia de forma diaria y común. Ya no puedes tocarla, olerla o abrazarla, pero al menos puedes verla y escucharla. Menos mal que no estamos ya en la época de las cartas y telegramas.

 

La Patria nunca se olvida

Entre los más de 530 mil venezolanos que vivimos en el exterior según estudios de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en 2010, seguramente habrá surgido la tentación de divorciarse definitivamente del gentilicio y asumir el del nuevo país para hacer borrón y cuenta nueva.

Personalmente puedo entender dicha tentación, la he sentido incluso. Cuando estás en un lugar donde el sistema funciona mejor que en el tuyo, donde te valoran sin reparar en tu tendencia política, donde vas al supermercado y ves abundancia de productos, o donde puedes salir de noche sin el temor intenso de un robo o secuestro express, te hace pensar enseguida en reencaucharte en esa tierra y olvidarte de que alguna vez respondiste el gentilicio venezolano.

Coincido en parte. En mi caso, como habitante en México, siento un profundo cariño por el país. Me gustan sus costumbres, su estilo de vida, su geografía hermosa y sus mujeres (hasta el punto que me casé con una). México ha sido para mí una tierra amable y rica, que me tendió la mano y me permitió salir adelante. Me regaló amigos, familia, vivencias y enseñanzas que se quedarán conmigo hasta el fin de mis días. Gracias a México, crecí como persona y como profesional, con la apertura y las oportunidades que en Venezuela ya no tuve.

Es mucho el agradecimiento y cariño que tengo con México. Sin embargo, eso no diluye la venezolanidad que llevo en las venas. Por más peregrinaciones que haga de rodillas a ver a la Virgen de Guadalupe, por más tequila que beba o por más historia que sepa de acá, no voy a poder ser 100% mexicano ni olvidar lo venezolano que soy.

El hecho de que Venezuela esté mal, destruida, saqueada y sin futuro, no significa que ahora le voy a dar la espalda y renegar de ella como Pedro negó a Jesús. Ahí está la tentación de la que hablo. De desconocer tu pasado y creerte más mexicano que el mole, más argentino que un alfajor, más español que el Real Madrid o más gringo que Mickey Mouse.

Sentir vergüenza por el país sólo porque un gobierno ladrón y decadente lo controla es pagarle un flaco servicio por lo que nos dio. En Venezuela nacimos, crecimos, estudiamos, comimos, trabajamos, aprendimos, y allí tuvimos a nuestros padres o antepasados. Lo mismo opinaría alguien de otro país.

Negar nuestro gentilicio es algo que raya en la ignorancia. Como si nadie supiera nuestro pasado.

Venezuela es mucho más que Chávez, Maduro o el maldito socialismo que la jodió. Es una tierra con potencial y con capacidad de futuro, sólo que ahorita no es su momento, ahorita no muestra su mejor cara. Eso le pasó a Alemania, a Japón, y a Panamá.

Veamos a los cubanos por ejemplo. Los que viven fuera, no los engañados de la isla. Si vas a la calle 8 de Miami los verás seguramente. Saben perfectamente que Cuba está mal, tomada por una revolución añeja y anacrónica sin futuro. No obstante, no los ves con banderas de Estados Unidos, sino que en cada rincón está la bandera cubana, en restaurantes, cafés, y en sus carros. Lo mismo nos pasa a nosotros.

Así yo tenga en el futuro la nacionalidad mexicana (detalle que me generaría muchísimo orgullo por lo ya expuesto), siempre quedará en mí que soy venezolano de procedencia. Eso lo sabrán hasta mis bisnietos. Que nací en Caracas, que mis padres y hermana son criollos, que viví allí varios años, que me mudé con mi familia a Puerto Ordaz, que comí (y sigo comiendo) arepas por patadas, que me gustan los cachitos de jamón, la chicha andina, las cachapas.

Que disfruto mucho Serenata Guayanesa, Huáscar Barradas, Los Amigos Invisibles y Zapato 3. Que conocí El Ávila, la Gran Sabana, los Médanos de Coro, el puente del Lago de Maracaibo, el Angostura, la Cueva del Guácharo y el Parque La Llovizna por ejemplo. Que soy de la tierra de Bolívar, de Miranda, de Sucre, de Páez, de Arismendi, Mariño y de Urdaneta. Ésas entre otras cosas serán las que compartiré con la descendencia a la que deba pasarle el testigo de mi padre y el mío.

Los tiempos cambian, y nada ni nadie es eterno. Pese a lo oscuro del panorama, soy de la creencia que los momentos aciagos que vive el país por culpa del golpista fallecido y del ornitoparlante de las mitades desiguales no durarán mucho más. Venezuela volverá a ver la luz. Quizás estos 15 años fueron una necesidad muy dura para deshacer lo que teníamos mal como país para reconstruir nuestra tierra con un concepto muy superior al que tenía hace 20 ó 30 años atrás.

Mientras tanto, lo que debe permanecer firme es nuestro deber como venezolanos (dentro y fuera del país) de recordar bien lo que somos, y no dejar que la ignorancia de otros altere nuestro legado e identidad. Lo queramos o no, lo aceptemos o no, llevamos en la frente una V grandota, y a ésa no la tapa ni un pasaporte, ni una ciudadanía nueva, ni el rechazo propio o ajeno.

Descenso a la Barbarie

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No vamos a sacarlos de la pobreza para que se vuelvan escuálidos”     

 Héctor Rodríguez, Ministro para la Educación de Venezuela

Para la segunda mitad del siglo XX, Venezuela era uno de esos países que aunque presentaba problemas, se preciaba de contar con una de las sociedades más respetuosas, avanzadas, abiertas y educadas del continente.

Calles limpias, tráfico ordenado, abundancia y libertades eran (además de las misses) los puntos de referencia en el extranjero, hecho que estimuló la llegada de miles de inmigrantes de España, Italia o Portugal (entre otros países), o en años más recientes, de Chile o Argentina, debido a las vicisitudes políticas existentes en el Cono Sur.

Aunque ese orden y decencia se menoscabaron en los 70, 80 y 90, debido a malos gobiernos y decisiones equivocadas, todavía en la memoria colectiva mundial, Venezuela seguía siendo un país tranquilo (por lo menos hasta el 4F) y en donde era posible vivir.

Sí, había inseguridad, desempleo, pobreza, pero el tejido social aún estaba en buena forma, sólo golpeado por malosImagen ejemplos producto de nuestra maldita “viveza criolla” como orinar en la vía pública, circular por el hombrillo, tirar basura en la calle, robarse insumos o estacionarse en zonas de personas con capacidades diferentes.

Pese a eso, todavía en la calle imperaban mayoritariamente los valores, el respeto, el saber que como sociedad teníamos derechos y deberes, y que situaciones que afectaran socialmente nuestra integridad física o moral por el bien de otros eran sólo casos de barbarie y de lo que se debía rechazar. Era una sociedad donde no nos faltaba nada, donde todo servía, y donde podíamos elegir nuestro futuro.

Pero, si eso lo teníamos claro, ¿qué pasó con nosotros? ¿Qué hizo que cambiáramos de forma tan abrupta y negativa para ser hoy una sociedad donde todo se perdió?

 

Welcome to the jungle

A lo largo de estos tres lustros hemos ido cayendo poco a poco en nuestra calidad social. Lo inverosímil pasó a ser cotidiano, lo absurdo pasó a ser regla. La injusticia pasó a ser Ley.

Hechos que han causado consternación y repudio, como aquella vez en Plaza Altamira en 2003, cuando tras ser tomada por afectosImagen al oficialismo (guiados por José Vicente Rangel y el entonces chavista Ismael García), se profanó y rayó una efigie de una Virgen ubicada en ese espacio público.

 

 

 

De hecho uno de los “individuos” salió en cámara simulando actos lascivos al cuerpo virgenquebrado de la religiosa, para festín de los presentes. ¿Sería que ese tipo no tuvo madre que le dijera que eso no se hace? ¿Lo habrán recibido con felicitaciones cuando volvió a su casa?

 

 

 

 

ImagenHechos como el derrocamiento de la estatua ancestral de Cristóbal Colón en el Paseo homónimo en 2004. Los también seguidores del oficialismo creyeron que con derribar la estatua de un tipo que lleva muerto siglos se iba a remediar si explotó o no a los aborígenes que consiguió. Lo mismo pasa en Buenos Aires, donde todos los años se raya la “Torre de los Ingleses” por el reconcomio malvinense, como si eso fuese a devolver el archipiélago a manos argentinas.

Estos sucesos comenzaron poco a poco a menoscabar la esencia amistosa del venezolano. A hacernos más duros, menos amables, más vinculados con actos semejantes.

Y eso se ve en el día a día. Vas a una tienda o lugar público, dices los Buenos Días, y nada, cero respuesta. Pides algo por favor y te

Imagenvoltean la cara como diciendo “¡coño éste sí ladilla!”. Ya no damos paso a los mayores, ya no cedemos puesto en los autobuses, ya no ayudamos a quien está accidentado en la vía por flojera o por temor a un robo o secuestro.

Otro tema es la alimentación. Venezuela fue hasta hace unos años un país exportador. Buen café, buen ron, excelente chocolate, leche de calidad. Los productos alimenticios llegaban a otras fronteras. Ahora los supermercados dan lástima.

Antes se podía elegir el de gusto o preferencia. Ahora hay que ir a cinco, a ver si se consiguen los insumos básicos como azúcar,

Imagenpapel sanitario, leche, arroz, o Harina Pan, ésta última esencial para las arepas. Los fines de semana ya no son para descansar, sino para hacer tour por varios supermercados o abastos para lograr la meta de abastecerse. Hay gente que hasta hace selfies si consigue harina y otra que llega a los puños para garantizar que el paquete de papel sanitario vaya a su casa.

Cuando pensábamos que ver números en brazos era como recuerdo de los aciagos días de la Alemania Nazi, ahora resulta que losImagen venezolanos tenemos que portar un guarismo en el brazo, para entrar a un supermercado. Resultó al final que la idea de marcar gente de Hitler tuvo auge en Venezuela, y de parte de sus opuestos ideológicos. ¿Será que Venezuela es un 4to Reich?

Además, y gracias al sempiterno “Gran Hermano” Fidel, resulta que el régimen de Maduro se enorgullece de lanzar tarjetas de abastecimiento, versión criolla de las libretas de racionamiento cubanas, las cuales mantienen a la isla bajo una dieta forzada e insuficiente, pero que no se compara con la frugalidad de la que disfrutan los cagalitrosos tripulantes del “Granma”.

ImagenLlegamos a un punto tan bajo que ahora somos capaces de descuartizar en plena carretera a una vaca que tuvo el infortunio de ir en un vehículo volcado. Las imágenes de la gente desmembrando al animal con desesperación dan señal o del hambre existente, o de la falta de valores y la necesidad de adueñarse de lo ajeno sin respeto.

Ni qué decir del caso Daka, donde se sacó lo más bajo de cada ser para agarrar lo que hubiera. No importa si se vivía en un rancho, si fallaba la luz, si no había trabajo, con esa tele LED ahora sí estaba todo bien, sobre todo para el venidero Mundial en Brasil.

¿Cuándo en la vida nuestra tierra tenía que haber pasado por semejante situación? ¿Cómo carrizo pasamos de ser un exportador a ser una nación donde no hay nada? ¿Cómo permitimos que eso pasara?

Antes la gente pedía regalos, equipos electrónicos o ropa para cumpleaños o aniversarios. Ahora nos contentamos si nos regalan azúcar o algún producto escaso.

 

Restringir es la meta

Venezuela en otras épocas, y debido a su posición geográfica, fue el destino predilecto de muchos dignatarios y turistas. Artistas y figuras como Louis Armstrong, Queen o Neil Armstrong vinieron a nuestra tierra, y para nosotros era normal que Viasa estuviera a la par de otras como KLM o Lufthansa.

Hoy, la mayoría de las líneas se ha ido. Caracas ya no es visitado por figuras de renombre, salvo uno que otro actor, o los siempre hambrientos de plata reggaetoneros. Muchas operaciones se han cambiado a países vecinos. Conviasa no es ni la cuarta parte de lo que fue Viasa (por cierto, seguimos esperando la explicación de por qué se cayó uno de sus aviones cerca de Sidor), y ahora los venezolanos tenemos menos opciones para salir o entrar a nuestra tierra cuando antes podíamos elegir.

Los servicios públicos. Un Metro de Caracas que siempre fue limpio, neutral en política, eficiente y ordenado dio paso a uno donde se vela más por el socialismo ridículo, donde los vagones chocan, donde los trenes no alcanzan, y donde no hay casi inversión. En las estaciones (y ya bajo tierra) te roban ante la mirada tranquila de la gente y si es hora pico, te aplastarán para quitarte tu chance de subirte.

Hay incendios en el país, y la Venezuela “potencia” los apaga con baldes y tobos, porque no hay camiones. Los nuevos venezolanos, los que llegan a este mundo, en lugar de hacerlo en instalaciones limpias y decentes, lo hacen en el nuevo estilo socialista: una caja de zapatos o en el suelo.

Nuestro país con su potencial hidroeléctrico era capaz de suministrar energía a sus vecinos, y ahora perdimos también el derecho a una electricidad decente. Apagones continuos y largos, subidas de voltaje que dañan nuestros enseres, y altas tarifas, quizás para pagar los cursitos de socialismo y guerra asimétrica que hacen en Corpoelec.

En el Estado Bolívar por ejemplo, el “Gobernador” Rangel Gómez, el mismo que pidió cacao el 12 de abril de 2002, prometió agua cristalina “para tu regadera”. ¿La realidad? Agua con tono marrón, con presencia de tierra y otros elementos, a lo cual cuestionó alegremente que cuál era el problema.

Antes se decretaban Parques Nacionales, Monumentos Naturales y zonas protegidas. Se construían museos, se hacía nueva infraestructura. Hoy nada de eso. No ha habido parques nuevos, y los ya existentes se entregaron al abandono.

La Plaza del Agua o Ecomuseo del Caroní en Puerto Ordaz. Un espacio que visité tantas veces, lleno de arte, cultura, limpieza y belleza, hoy es un mamotreto sucio, desolado, inseguro y que sólo muestra como nuevo el grupo de afichitos de Chávez y Maduro, mientras se cae a pedazos.

En la época de nuestros padres, podías con tu sueldo comprar casa, carro y otros beneficios. Hoy el Bolívar “Fuerte”, tiene la misma fuerza que el talco, y se necesitan varios sueldos mínimos para comprarte una miserable hamburguesa.

Guayana era una zona de un potencial enorme. Hierro, bauxita, oro, carbón, sílice, y empresas para convertirlos en productos exportables. ¿Hoy qué hay? Empresas destruidas, con nóminas triplicadas y cero inversión. Sidor, que llegó en 2007 a producir 4.2 millones de toneladas, hoy sólo produce lástima. Alcasa no produce nada. Venalum anda Venalumbrada porque no tiene futuro propio.

Perdimos Orinoco Iron, Agroisleña, Owens Illinois, Diana, Los Andes, Electricidad de Caracas, para dar paso a empresas mediocres que no generan desarrollo y que dan vergüenza. ¿Quiere construir una casa? Pues antes que teníamos todo ahora ya no tenemos ni cabillas, ni cemento ni bloques.

Teníamos medios de comunicación independientes, variados, de calidad. Hoy, RCTV no existe, Venevisión se arrodilló, y Globovisión Imagenes la analogía perfecta de un supermercado actual: desaparecen sus mejores productos y se nota la ausencia. TVes no sirve para nada, con sus novelas “reales” basadas en que todo funciona, y con un rating que sólo será porque lo ven en casa del llorón de Winston Vallenilla.

Todo lo anterior ha dado pie a protestas y marchas en todo el país. Pero Venezuela es tan al revés, que la policía y la Guardia Nacional se despliegan para atacar al inocente, al desarmado, mientras grupos armados a favor del gobierno andan libres y tranquilazos, destruyendo hogares y acabando con la vida de civiles, como Geraldine Moreno.

 

Venezuela está plagada de guerrilla de las FARC y ELN, de garimpeiros, de paramilitares,Geraldine-estudiante de hampa común y organizada, pero los huéspedes de las cárceles son estudiantes universitarios. Simonovis tiene 10 años preso, Leopoldo lleva 70 días aproximadamente. Scarano va por el mismo camino. ¿Hemos hecho algo? No. Porque también perdimos el asombro.

 

Highway to Hell

Al igual que la canción de AC/DC, los venezolanos vamos directo a un infierno cada vez más cercano. Perdimos nuestra variedad alimenticia, nuestra decencia, nuestras libertades, nuestros derechos, nuestro respeto, nuestro deber ser.

De lo que fuimos queda muy poco. De esa cultura y país amigo, sólo quedan retazos dispersos por la geografía, cubiertos en el lodo de lo que nosotros mismos permitimos. De ese país próspero que atrajo tantos científicos y artistas, sólo queda un cascarón vacío, que cruje lentamente mientras Maduro y Cilia bailan en medio de la matazón estudiantil.

¿Es recuperable Venezuela? Por supuesto. Si Japón soportó dos bombas atómicas, ¿por qué no podemos nosotros superar a dos ignorantes atómicos en 15 años? Tenemos que despertar, exigir lo nuestro, retornar a ese estándar de calidad y excelencia al que siempre estuvimos acostumbrados. No dejarnos sobornar con ideas rancias de “soberanía alimentaria” que nos hacen ir a cinco abastos. Ni mucho menos con libritos de colegio donde ahora Bolívar le cuida el perrito a Chávez.

Somos demasiado arrechos para seguir soportando esta vaina. ¡Es hora de despertar!

Homicidios letárgicos

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“La seguridad tiene mucho que ver con la sensación de cada persona”.

Miguel Rodríguez Torres. Ministro de Interior, Justicia y Paz (sic)

La inseguridad es un némesis que convive diariamente con el venezolano. Desde hace décadas, incluso en aquéllas previas a la trágica llegada de la “revolución”, todos en algún momento la vivimos, conocimos o experimentamos, sea un robo, homicidio, secuestro express, raterismo u otra de sus traumáticas presentaciones.

La inseguridad ha sido siempre ese elemento que moldea nuestra forma de ser como venezolanos. Ella define nuestros horarios, costumbres, vestimenta y los lugares que visitamos. Es como un manual de etiqueta, pero que en lugar de reprendernos por algo mal hecho o colocado, lo cobrará caro a punta de pistola.

En el trajinar diario, impedir que la inseguridad nos golpee se convierte en una lotería, miedo-a-la-delincuenciaen la que no jugamos números, pero sí tomamos acciones para que no nos elija. “Mejor me quito este reloj, ta muy vistoso”, “¡Coño no estés sacando el celular en el carro!”, “¿A qué hora vas a venir hijo? Ya es tarde y es peligroso”, “Me mandaron ahorita pa Carapita, pero ni de vaina voy pa allá”, “Póngale el papel ahumado más oscuro que haya, que no se vea pa adentro”, “No guardes todos los reales en la cartera, pon un poquito en un bolsillo”.

Debido a lo difícil y duro de estar danzando con la inseguridad y sus promotores, ella genera en todos dos emociones. Una es el temor genuino de ser la siguiente víctima, pero la otra es más insólita: el desdén.

Y es que ha sido tan común, tan frecuente que haya hechos delictivos en Caracas, Maracaibo, Porlamar, Barquisimeto o Puerto Ordaz, que ya ni reaccionamos ante ellos. En la mayoría de los casos, y tras un impacto con rechazo de duración variable, tendemos a pensar: “Menos mal que no me pasó a mí”, mientras hacemos una revisión exhaustiva de nosotros, de nuestro hogar y del paradero de nuestros seres queridos, por si acaso.

No falla en el acontecer diario venezolano un homicidio, una violación, un robo en la diario-venezuela-asesinan-director-piccarretera, un secuestro, o el gesto de dolor cuando alguien llega a su casa y descubre que lo “mudaron”. Pero lejos de generar una respuesta contundente en nosotros, más bien es parte del status quo de Venezuela. Es el complemento infaltable de las noticias, cada vez más volcadas a la inseguridad y desastre económico, y más carentes de hechos que nos enorgullezcan como connacionales de esa otrora “tierra de gracia”.

Es tan normal, tan característico de Venezuela que ya ni se comparten las cifras de homicidios en los fines de semana, y ni nos importa. Dichas cifras (no publicadas desde 2003) las sabemos por los caminos verdes, pero hace rato que no se muestran, esto quizás para no estimular la “sensación de inseguridad”, expresión acuñada en 2009 por Gabriela-Ramírezexdiputada del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Gabriela Ramírez, hoy Defensora del Pueblo (¿o del Puesto?).

Cada jornada, en sus 24 horas, es parte de ese círculo vicioso delictivo. Personas que se convierten en estadísticas, esperanzas que se apagan con plomo y furia, discusiones lejanas de la sindéresis que se zanjan con Smith & Wesson, sueños infantiles que se quiebran por balas perdidas, hijos que se estrenan en el amargor de la orfandad por culpa de la violencia.

De esos que fallecen (de manera accidental o planificada) es poco lo que sabemos. Quizás en alguno de ellos estaba la cura de alguna enfermedad, o un futuro exitoso en lo laboral. Quizás en ellos estaba el deseo de crecer, de hacer una familia, o de componer alguna canción famosa.

Pero no, la violencia, la ira, la envidia o estar en el lugar equivocado los convirtió en guarismos fríos, en parte de esas cifras que el gobierno ya no dice por la sensación de la Defensora, la cual por cierto ya ha rebasado las fronteras. En Argentina, los oficialistas de Cristina Fernández de Kirchner ya mencionan el término para rebatir el hampa presente en las principales ciudades de ese país austral.

Todo esto se refleja en los noticieros y diarios reales, los cuales publican datos completos pero que a veces resultan altisonantes, morbosos, ocultos, grotescos y/o lamentables. Y cuando digo noticieros y diarios reales, es porque en el caso de los medios oficiales, más imagen_3163227_8502bien hay negación del crimen. Es como un Síndrome de Estocolmo en el que no se ataca a la delincuencia, sino que se le da cobijo y por el que hasta se siente simpatía. Si no preguntémosle a la flamante Ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela, la cual no esconde su contubernio emocional con los que purgan condena en las cárceles, y que en lugar de hacerles pagar por sus delitos los felicita y hasta en fotos aparece con ellos.

Volviendo al caso de los medios oficiales, la política es echar tierrita a los hechos de violencia, escondiendo las cifras y haciendo olvidarlas a fuerza de jalabolismo al fallecido Hugo Chávez, al actual “Presidente” Nicolás Maduro, o detallando fervorosamente visitas a parques o la vida de algún comunistoide trasnochado que tanto les gusta.

Medios como Correo del Orinoco, Ciudad Caracas, Venezolana de Televisión, Telesur o afines rara vez dedican columnas o segundos al hampa, a menos que sea para criticar a gobiernos antagónicos por acciones civiles, militares o policiales y así reforzar sus alucinaciones ideológicas estancadas en la Guerra Fría.

Lo de echar tierrita es una práctica común y estandarizada de quienes apoyan al régimen socialista de Estado. Y por lo general les funciona hasta que el hampa “elije” a personas más conocidas o presentes en el imaginario nacional. En ese caso, la tierrita no alcanza para cubrir a la ballena en la que se vuelve el crimen y se ven forzados a hablar del tema, pero poquito, con pinzas, para que no se quiebre la “suprema felicidad del pueblo”.

Le tocó a Mónica

En los últimos 15 años, el hampa se ha recrudecido de manera progresiva en el país. De esto abundan estudios sociológicos, psicológicos y hasta religiosos, pero como dije antes, es parte de la vida del venezolano.

Ciertamente en Venezuela no hay una guerra civil como en Somalia o Sudán, ni crimen 185788-01_04_2013_14_37_35_345506733organizado como en México o Colombia, pero lo que ocurre de sol a sol tiene matices igual de duros, igual de dolorosos. El Observatorio Venezolano de la Violencia estimó que 2013 cerró con un total de 25 mil homicidios en Venezuela, cifra mucho más alta que las bajas de Estados Unidos en Afganistán, un verdadero conflicto armado con combatientes experimentados en ambos bandos.

Esos 25 mil muertos los vemos como numeritos omnipresentes, que despiertan en nosotros sólo breves episodios de rechazo, hasta que la víctima es cercana a nosotros o es muy conocida en el deporte, el espectáculo, política o en otras lides.

Cuando estas muertes de personas conocidas ocurren es cuando hay un hiato en la resignación patente y se levantan voces más fuertes exigiendo justicia. Y dejémonos de vainas, porque todos en algún momento hemos reaccionado así. Vemos a diario noticias de muertos y decimos “¡qué mal!”, pero seguimos viendo el Facebook, Twitter o la tele.

La lista es larga y conocida. En 2004, el fiscal venezolano Danilo Anderson, cercano al downloadgobierno chavista y luego crítico en algunos hechos, murió en un atentado en Caracas, cuando en el carro en el que se desplazaba explotó. A 10 años del hecho, todavía no se sabe quién lo mató, y se convirtió en un mártir rojo con el que se agrió más la ya difícil relación entre los actores políticos nacionales. Anderson tuvo un destino muy parecido al del Mariscal Erwin Rommel en la Alemania nazi. Dejo a su interpretación el porqué.

En 2006 ocurrió un hecho horrible y que llenó de rabia e impotencia al país: el secuestro y 463334_282b3a1d24_masesinato de los hermanos Faddoul. Los tres jóvenes hijos de comerciantes de origen libanés, fueron raptados por policías y delincuentes. El país hizo cadenas de oración, marchas y los padres adoloridos hasta pidieron ayuda al entonces Presidente Hugo Chávez. Más de un mes pasó, y luego de fallas en el proceso de rescate y pago de la cifra exigida, los captores decidieron ultimar a los jóvenes y a su chofer, lo que indignó a la sociedad en pleno. Pero tras ese dolor, se volvió a la “normalidad”.

mundo24En 2007, el hampa cobró la vida de Yanis Chimaras, actor de larga data quien habría tratado de evitar un asalto y resultó muerto a puñaladas en Guarenas. Chimaras era conocido por novelas y películas y causó tristeza en la comunidad.

Un año después, el joven periodista Javier García murió de puñaladas múltiples en su casa en Caracas. Se habló de motivos pasionales, pero el caso fue conocido y generó el mismo rechazo en la gente.

En 2012 se supo del asesinato de Libero Laizzo, manager de la banda venezolana Caramelos de Cianuro. Dado el conocimiento del grupo, el caso se colocó rápido en los titulares de la prensa. Al igual que en los ejemplos anteriores, y dado el revuelo que causó, el gobierno se vio forzado a romper la normalidad posthomicidio y tomar medidas más visibles.

Y comenzando 2014, en la madrugada, le tocó a Mónica Spear. Ganadora del Miss TLMD_05_09_13facebook+2Venezuela 2004, Spear se convirtió en una figura conocida en telenovelas y en canales extranjeros. Estaba casada con un irlandés, y aún teniendo miles de destinos posibles para visitar en diciembre y año nuevo, optó por Venezuela. Allí recorrió diversos lugares turísticos y todo apuntaba a una bonita travesía por tierras nacionales.

No obstante, el 7 de enero en la madrugada, su carro falló en la Autopista Regional del Centro, y todos sabemos lo grave que es que eso ocurra a esas horas. Lamentablemente, sujetos armados los robaron y quizás por oponerse al asalto, Mónica Spear y su esposo fueron asesinados a sangre fría, allí, en el medio de la nada y frente a su hija pequeña.

Spear, que quería disfrutar su tierra, que quería recorrerla y conocerla junto a su familia,Mintur pagó caro la elección patria. Cuando se supone que deberíamos privilegiar los destinos nacionales en el turismo, al hacerlo más bien nos perjudica. ¿Por qué ella no podía hacer como cualquier persona que disfruta su país sino que lo vemos como algo arriesgado y poco recomendable? ¿No y que es seguro hacer turismo en Venezuela según el régimen? ¿Por qué accidentarte en una autopista o carretera es una sentencia de muerte?

Tras el deceso de Spear y su esposo, de inmediato el status quo delictivo sufrió un nuevo quiebre. En diarios, canales y redes sociales todos pasamos a comentar y rechazar el hecho. Es lo que como ciudadanos nos queda por hacer.

El gobierno, “paladín” de la justicia social y creador de parapetos fallidos como la Misión A toda vida Venezuela y el Operativo Patria Segura, fue sacado fastidiosamente de su calma pasmosa en la lucha delictiva, obligado a prestar atención al homicidio, igualito a los miles que ocurren, pero mucho más presente por lo horrible y por los tristes protagonistas del mismo.

La Ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, ésa que días atrás publicaba orgullosa la lista de políticos opositores que pasaron Navidad en el exterior, salió rauda y veloz a condenar la violencia, pero por lo general, esas declaraciones son un saludo a la bandera.

Nicolás Maduro ya mostró su consternación, afirmando que “es muy triste…sentimos dolor”. Asimismo, ya dijo que sobre los responsables caerá todo el peso de la Ley y que sobre los que vienen a matar les caerá mano de hierro. Los rojos si no se quedan pegados en el pasado, se quedan en el futuro que nunca se concreta…

Los diarios oficiales, acostumbrados a su patrón diario de antiimperialismo, odio Screen Shot 2014-01-08 at 10.39.13 AMrecalcitrante a la IV República (período republicano preChávez) y noticias huecas divorciadas de la realidad, tuvieron que hacer eco de las palabras del cucuteño. No quedó de otra, porque como dije antes, cuando los afectados son muy conocidos, las instancias del gobierno sí se meten.

¡Interesante cómo pensamos los venezolanos! Cada año más de 20 mil personas mueren en el país y no reaccionamos. Tienen que morir Yanis, el manager Laizzo o Mónica y ahí tanto nosotros como el gobierno sentimos dolor. Ahí sí actuarán las autoridades, ahí sí caerá el peso de la Ley. ¿Qué le decimos a Doña Lucha, a Don José, a Luisito o a Claudita, a ellos que son desconocidos y a quienes el hampa les arrebató sus seres queridos? ¿Acaso ellos no merecen también una referencia presidencial?

Los defensores del régimen también brincaron tras el homicidio. Winston Vallenilla, el WISTON-RODILLA-EN-TIERRA1animador, chupamedias rojo y excandidato a la Alcaldía de Baruta, ya pidió que no se politice el tema.

Lo mismo pidieron el “animador” y “actor” Roberto Mesutti y el valiente guerrero de supermercado Roque Valero.

Me pregunto Winston/Roberto/Roque, si no es al “gobierno” como garante de la paz y la justicia, entonces ¿a quién caraj… le reclamamos? ¿A quién le mostramos la indignación por lo que le pasó a Mónica y los otros 25 mil muertos anuales? Para ustedes seguro es papayita decir que no se politice el tema porque ustedes con escoltas y la protección roja no tienen nada que temer, ¿verdad? ¡Cómo se nota de qué pata cojea la mesa!

Seguramente por la presión social buscarán a los asesinos y los procesarán, pero después de eso, volveremos a la calma chicha, a ese día a día en el que el venezolano de a pie se encomienda a Dios o al santo de preferencia para salir a la calle y volver a salvo.

Tras la impotencia, se retornará a las medidas diarias, a la enfermiza prevención del delito y a los miles de muertos anónimos, a los homicidios letárgicos que nos impactan, pero que al mismo tiempo no nos despiertan para exigir el país que merecemos.

Esequibo: El despojo aplaudido (por unos)

Mapa de Venezuela

“Nosotros cultivamos el amor por el pueblo guyanés”. Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela

El pasado 3 de octubre, se cumplió un año más del Laudo Arbitral de París de 1899, el mismo que le arrancó a Venezuela el territorio Esequibo y que despojó al país de casi 160 mil kilómetros cuadrados de suelo patrio, que pasó a engrosar los vastos territorios coloniales administrados por la ya anciana Reina Victoria de Inglaterra.

Este hecho, poco tratado por nuestros historiadores y en la mesa de los hogares venezolanos, es un tema que no sale de mi mente. Es pensar en cómo por los apetitos territoriales y económicos ese terrenote dejó de ser nuestro, de cómo se nos arrebató, de cómo todos sus recursos y su gente pasaron a estar dominados por un ajeno, desvenezolanizados sin derecho a pataleo.

Desde mi infancia he sentido curiosidad por el Esequibo, de cómo es, qué hay allí, pero esequibo-web-660x330también he sentido la más profunda de las arrecheras (encabronamientos) al saber que día a día ese territorio, administrado ilegalmente por la República Cooperativa de Guyana, cada vez es menos propio, menos autóctono, y más sumido en las actividades y usos que le dan los inquilinos de al lado. Saber todo eso, y no poder hacer absolutamente nada.

Es como cuando usaste o cuidaste un carro por tanto tiempo, te lo roban, y día a día vives sin saber cómo está, si lo rayaron, lo chocaron, si lo usaron para algo malo o si ya lo convirtieron en picadillo. Algo así es lo que uno piensa cuando se menciona el Esequibo.

Dependiendo del estado de ánimo, cuando escucho o veo noticias donde se habla del esequibonuestrologo2Esequibo como parte de Guyana se me hincha la yugular por la impotencia de no tener un pódium en la ONU o una jefatura del estado venezolano para gritar a toda voz que el Esequibo es venezolano y que su dominio guyanés carece de cualquier fundamento legal serio, construido sobre las absurdas pretensiones de la línea Schomburgk y ejercidas a fuerza por la corona británica, y luego por los guyaneses.

También me genera profunda rabia cuando escucho a quienes han “gobernado” a guyana-chavezVenezuela estar jalando mecate a Guyana o decir que no hay problema si Guyana permite exploraciones petroleras o que va a construir carreteras en esa zona. Recuerdo perfectamente al fallecido Hugo Chávez diciendo con calma pasmosa que cuál era el problema con que Guyana hiciera actividades en la zona, todo por esos votos inocuos del Caricom.

El presidente actual, Nicolás Maduro, asume la misma vehemencia en defender a los “hermanos guyaneses”. Sí, a esos mismos que en una ocasión mancillaron los símbolos patrios en Georgetown, la capital vecina. Más abajo hablo del tema.

¿Cómo puede estar alguien del lado del que te robó algo? ¿Cómo se puede ser tan “bola Guayana Esequiba Zona en Reclamaciónfría” con algo así? ¿¡Cuál es el miedo a reclamar coño!? ¡Son 159 mil 500 kilómetros cuadrados! Las islas Malvinas tienen 12,173 km2, ni siquiera el 10% del tamaño del Esequibo, y el reclamo argentino sobre ellas ha sido feroz. A Cristina Fernández de Krichner se le criticará lo que sea, pero no ha habido un día en que no diga enérgicamente que las Malvinas son argentinas y que deben volver a su soberanía. ¿Y Venezuela? Bien gracias.

Lo cierto es que tanto el gobierno venezolano como nosotros sus ciudadanos estamos divorciados del tema. No nos mueve. No nos interesa. Es como un tema tabú casi místico sobre un territorio del que son pocos los datos que manejamos.

No sabemos nada

Este desconocimiento sobre el Esequibo, sus recursos, pérdida y situación actual no es nuevo. Es algo que se remonta a comienzos del siglo XX. Todos los gobiernos, los de la tercera república, la cuarta, la quinta y afines fallaron o no se preocuparon por nutrirnos bien sobre el tema, haciendo que sea un tópico que pocos dominan.

Es muy probable que allí radique el problema. Quizás si tuviéramos más datos y más indexfirmeza con el reclamo sobre el Esequibo a lo mejor la respuesta nacional o nuestra reacción como ciudadanos sería más palpable. Pero por los vientos que soplan, me seguiré moviendo en supuestos.

Las escuelas, que se supone que deberían ser de las primeras en inculcarnos ese amor patrio y los elementos que despierten nuestra conciencia, hablan poco del asunto. Recuerdo que en mis días de colegio las maestras tocaban poquito al Esequibo, una o dos clases cuando mucho, y cero debate, cero análisis. Sólo ver mapitas y texto que en algunos casos parecía sacado de “El Rincón del Vago”.

Año tras año se nos dijo que el Esequibo era una “Zona en Reclamación”, y que venezuellaVenezuela pedía a Guyana que lo devolviera, con una breve explicación de los hechos, y mostrando solamente al Esequibo con sus franjas blancas y negras, igualito a un estacionamiento gigante. ¿Pero hablar sobre lo que tiene, lo que vale, lo que representa? Nada de nada. Se acabó la clase, nos vemos mañana.

Esa información descafeinada sólo estaba diseñada para memorizar fechas y nombres, ylibro_historia_venezuela_arias_amaro_2 no para hacernos comprender cómo nos afecta esto como venezolanos y cómo queda nuestra política exterior con respuestas y reacciones tan simples, desde la independencia hasta la fecha.

Sólo en secundaria y en la universidad, con mi querida amiga y profesora Juanita Buchholz y mi siempre presente padre, pude entender mejor el capítulo Esequibo y maximizar el espíritu nacionalista que ese tema me genera.

Y resulta que es todo lo contrario. El Esequibo es un capítulo supremamente interesante por todo lo que conlleva. Tiene héroes, villanos, hechos afortunados y otros muy tristes, pero que sin duda invitan a saber más del tema.

Cápsulas de Esequibo

A diferencia de años anteriores, donde no existían internet ni las redes sociales, hoy es mucho más sencillo obtener datos e información más precisa sobre los hechos en torno al Esequibo. Les comparto algunos links sobre la materia:

Si tuvo usted el tiempo y la oportunidad de leer, hay varios aspectos resaltantes sobre los hechos antes mencionados:

  • El territorio Esequibo forma parte de Venezuela desde la era colonial española. De 800px-Venezuela1810hecho en el mapa de la Capitanía General de Venezuela de 1777 aparece plenamente.

 

 

 

 

  • Para 1888, y tras saberse que había oro en el Esequibo, Inglaterra pretendió DSCF8778-290x290adueñarse de mucho más suelo patrio. De haberlo logrado, con o sin el pacto, la frontera actual estaría muy cerca de Upata, en el Estado Bolívar. Bajo esa premisa, quien fuera hoy a comprar queso telita o catalinas a esa población, a lo mejor tendría que saludar o ver de cerca a un oficial fronterizo guyanés.
  • Estados Unidos invocó la Doctrina Monroe (“América para los Americanos”), y en algún punto apoyó a Venezuela. Pero este apoyo no fue mucho más sustancial debido a que siempre ha protegido las buenas relaciones con el Reino Unido, desde el fin de la Guerra de 1812.
  • El Laudo de París estuvo plagado de vicios. De hecho, el que se suponía neutral,La_Ocupación_Efectiva_III Fiodor (o Frederik de Martens), un ruso nacido en Estonia y educado en Cambridge, estuvo muy inclinado hacia el bando británico, y hasta presentó una propuesta mucho más agresiva y lesiva hacia Venezuela, que en ese Laudo estuvo representada por dos jueces estadounidenses.
  • El Laudo fue tan injusto, que los dos británicos en el laudo y el ruso supuestamente Me_gusta_el_arbitraje_—_¡en_el_Lugar_Apropiado!neutral, le dijeron a Venezuela (Estados Unidos) que tenía dos opciones: aceptar de forma unánime la entrega del Esequibo conservando las bocas del Río Orinoco (actual Estado Delta Amacuro), o aceptar 3 contra 2 una decisión más dañina que sí incluía más territorio y dichas bocas del río. Obviamente no quedó más que ir por la primera.

 

 

  • La negociación actual por el Esequibo fue posible gracias a la difusión del severo mallet prevosttestamento del abogado estadounidense Severo Mallet-Prevòst (asistente de uno de los jueces representantes de Venezuela), donde reflejó los vicios del Laudo y de cómo la decisión no había estado ajustada a derecho, sino concretada en virtud de intereses políticos y económicos.

 

 

 

 

Los cuatriboleados

La palabra “Cuatriboleado/a” es una expresión posiblemente acuñada por el Coronel coronel.macario.lder.del.partido.aleluyaMacario (personaje humorístico venezolano que se disfraza de militar) para referirse a hombres o mujeres con doble de gónadas, con valor y que no le temen a nada.

En la novela del Esequibo, hay varios personajes venezolanos (de nacimiento o convicción) con esta fuerza, por tener cuatro bolas o huevos, siguiendo la explicación etimológica del término.

 

 

Domingo Antonio Sifontes. Nacido en Cantaura, fue parte de una familia oriunda de lasGeneral Domingo A. Sifontes islas Canarias, estudiosa y de muchos valores. Domingo fue un francmasón y se guió mucho por los valores de la logia para encaminar su vida. Dedicado a las armas, estuvo a las órdenes del Presidente Joaquín Crespo, quien lo asignó a la defensa fronteriza del hoy Estado Bolívar con el rango de General.

No hay precisión de si fue en 1894 ó 1895, pero allí vino su momento de gloria. En esa época, Venezuela sabía de los planes de los ingleses de adentrarse en suelo nacional y tomar diferentes lugares para la corona, siguiendo los abusos originados tras la línea Schomburgk. Entre esos espacios estaba El Callao, que por ser una población productora de oro, era codiciada por Inglaterra. Por esa razón, los ingleses habían cruzado el río Cuyuní para invadir y reclamar territorio.

Allí fue cuando Sifontes les salió al paso, acompañado de pocas tropas y algunos TripulantesdeunEsquifeVenezolanoenelDoradoNo2ciudadanos, algunos armados con palos o cuchillos. Según algunos autores, en un lugar llamado “Piedra Escrita”, se produjo el combate, desigual y encarnizado, pero favorable al bando venezolano. Los ingleses emprendieron la retirada y Sifontes junto a los suyos izaron la bandera nacional y recuperaron los territorios originales.

Este hecho, heroico en toda su extensión, es poco conocido. Muy pocos saben del mismo, de cómo un país tercermundista, pobre y prepetrolero le hizo frente y ganó a una potencia colonial. Gracias a este acto de valentía, la zona pasó a denominarse como Municipio Sifontes, y los restos del general descansan en territorio que hoy es venezolano gracias a él.

Más info en: http://www.diarioelprogreso.com/edi-140110/html/pag28-a.htm

José del Pilar Barbella Ramos y la GN. Antes de la Guardia Nacional que vemos hoy, ésa que le echa “gas del bueno” a los civiles, y que no protege nada salvo sus cuentas bancarias, había una comprometida con la Patria y que sí defendió la soberanía venezolana.

Como ejemplo de lo anterior está José del Pilar Barbella Ramos, Teniente Coronel de la Guardia Nacional destacado en la frontera ilegal con Guyana en 1966.Isla_de_Anacoco_Puesto_Militar

En ese año, cuenta la historia que el ciudadano Juan Flores Bermúdez iba junto a sus tres hijos por el río Cuyuní buscando oro. De repente hizo una pausa en la isla de Anacoco (o Ankoko), donde confluyen los ríos Venamo y Cuyuní, y allí observó que miembros de las Fuerzas de Defensa de Guyana (GDF) habían izado la bandera guyanesa y colocado varios pertrechos.

Flores Bermúdez alarmado por el hecho se dirigió a Tumeremo y le notificó esto al p4jktycomando de la Guardia Nacional acantonado allí, y su líder, el Teniente Coronel Barbella Ramos dirigió sus tropas a la isla de Anacoco. El 12 de octubre de ese año, Barbella Ramos exigió y sacó de la isla a los guyaneses, retirando un hito fronterizo de ellos e izando la bandera venezolana. De inmediato, y ya en posesión firme venezolana, se comenzó la construcción de un puesto militar, una pista de aterrizaje y otros edificios.

Al poco tiempo, varios efectivos guyaneses se aproximaron a la isla a tratar de retomarla, pero Barbella Flores y los demás miembros de la Guardia Nacional los mandaron a freír monos/espárragos, para decirlo en términos populares.

El 14 de octubre de ese año, el Primer Ministro guyanés, Forbes Burham, escribió una carta de protesta enérgica por el hecho, a lo que el Presidente Raúl Leoni Otero respondió de forma educada pero firme, indicándole que no se iba a devolver la isla.

Aquí más detalles: http://www.lapatilla.com/site/2011/09/26/raul-leoni-paro-en-seco-a-guyana-en-la-isla-anacoco-documento/

Las acciones de Barbella Ramos no fueron reconocidas por Rafael Caldera. Tras otros303464_370627272983296_1762377920_n cargos castrenses, José del Pilar Barbella fue alcalde de Calabozo, en el estado Guárico, y ejerció como abogado, locutor y médico. Según algunos datos, habría fallecido por una cirrosis hepática.

Hoy, la isla de Anacoco, con sus 24 kilómetros cuadrados de extensión, es la única porción del Esequibo recuperada por Venezuela, 24 de 159,500 km2. Allí hoy se erige un campamento e instalaciones militares del Ejército Venezolano y forma parte integral del país.

Fotos aquí: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.370619739650716.82802.135151303197562&type=3

Por cierto, para los seguidores del gobierno de turno, de los que dicen que Guyana siempre ha sido pacífica con Venezuela, les tengo un cuento. En ese 1966, tras la toma de la isla de Anacoco por la Guardia Nacional, un grupo de guyaneses se colocaron frente a la Embajada de Venezuela en Georgetown, la capital, y tras un rato de protesta algunos ingresaron a la sede consular, arriaron la bandera venezolana y la quemaron en la calle.

Aquí comparto la descripción de los hechos por el entonces Cónsul General de Venezuela en Guyana:

http://esequibonuestro.blogspot.mx/2012/01/nota-del-consul-general-de-venezuela-en.html

La venezolana traicionada

Tres años después de los hechos de Anacoco y de la Embajada de Venezuela en Georgetown, ocurrió un hecho que puso de nuevo sobre el tapete la cuestión del Esequibo: la revuelta del Rupununi.

El 2 de enero de 1969, un grupo de hacendados e indígenas de la región del Rupununi-Alto Esequibo, se declararon en rebelión y crearon un Estado Libre Esequibo.

Para ello tomaron los puestos de control, las pistas de aterrizaje y atacaron a las fuerzas de seguridad. La causa de la rebelión se debió oficialmente a factores raciales, comerciales y de asumir que Georgetown había abandonado a quienes vivían en esa zona.

Allí, en Lethem, la ciudad donde brotó el movimiento, estaba una mujer, esposa de unVlerie Hart. Lider del Movimiento del Rupununi piloto, que tomó las riendas del movimiento: Valerie Paul Hart.

De raza amerindia y carácter determinado, Hart había sido la líder de los ganaderos en la zona y por ello asumió el mando de la insurrección. Hart en su estrategia, pidió ayuda a Venezuela, para que interviniera en el conflicto y hasta que retomara la soberanía del Esequibo.

Ella junto a otros separatistas pudo viajar a Caracas y solicitar la ayuda formal. Ultimas Noticias 05-01-1969 p 6Desafortunadamente, no obtuvo la respuesta que quería. Raúl Leoni, ya de salida de Miraflores, no quiso meterse en el problema, y Rafael Caldera, el Presidente electo, afirmó que Venezuela se apegaría a lo estipulado en el Acuerdo de Ginebra de 1966, en el que ambas partes más Inglaterra se comprometían a buscar una solución pacífica.

Sin apoyo de Venezuela, la revuelta fue sofocada en tres días y se perdió para siempre una oportunidad de oro para retomar el Esequibo. Continua Juicio en Guyana por Revuelta del Rupununi

Hart es un ejemplo del empowerment femenino, de cómo las mujeres pueden alcanzar roles trascendentales y fuertes, que traen cambios en donde se encuentran. Ella con su ímpetu y valentía se la puso difícil a Guyana, y al fracasar la revuelta, ella asumió completamente las consecuencias.

Actualmente vive en Hawaii, mientras que otros dicen que en Brasil. Varios de los insurrectos de esa época hoy viven en Venezuela, con cédula venezolana y orgullosos de lo que hicieron.

Aquí dos notas sobre ella:

http://laguayanaesequiba.blogspot.mx/2009/03/la-templanza-y-fortaleza-de-valerie.html

http://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=14&ved=0CHQQFjAN&url=http%3A%2F%2Fwww.laguayanaesequiba.org%2Fdetalle.php%3Fcid%3D23%26id%3D490&ei=P69dUuKCBYqEyAHrxYCYAg&usg=AFQjCNHmxoaj9MX4nmr2dw_oVRC-IgxH6w&sig2=YJWIRBPrlVPJqgWfTqL-aA

¿Dónde está el futuro?

Es difícil ver cuál será el desenlace del problema del Esequibo. Por una parte, Guyana sigue construyendo, invirtiendo y ejerciendo su soberanía en el territorio. Otorga concesiones y Dios libre que alguien toque algo del Esequibo.

Venezuela por otra parte, tiene los argumentos para recuperar el Esequibo pero no los Es Nulo el Laudo sobre la Guayana Esequibausa. Siglos de documentación, pruebas de un laudo “nulo e írrito”, derechos continentales y gente guyanesa que quiere ser venezolana, pero a la que no se le hace caso.

Si Caldera fue particularmente torpe y miedoso al congelar por 12 años las negociaciones con el Protocolo de Puerto España, los revolucionarios chavistas fueron aún peores, autorizando todos los movimientos de Guyana para garantizar votos de Caricom y clientes petroleros.

Por una parte, Guyana propone que el tema se resuelva en la Corte Internacional de Justicia o en la Asamblea General de la ONU, pero Venezuela se niega. En cambio, ambos eligieron el recurso de los Buenos Oficios para resolver el entuerto. Los Buenos Oficios es designar por parte de las Naciones Unidas a un funcionario que buscará entre las partes una solución pacífica y definitiva. No obstante, los buenos oficiantes hasta la fecha han pasado sin pena ni gloria, sin ningún avance. Y para más vaina, todos han sido de países de la Commonwealth, confederación de naciones y excolonias británicas, entidad a la que pertenece Guyana. Eso hace saber para qué lado se inclina la balanza.

Hace unos días, Venezuela retuvo al barco “Teknik Perdana” que hacía servicios Venezuela Guyana Ship Detained.JPEG-093dbenergéticos para Guyana en aguas del Esequibo. Guyana ahí mismo saltó pidiendo explicaciones y catalogando al hecho como un abuso, pero afortunadamente la Armada venezolana por fin ejerció la soberanía en esas aguas. El barco ya fue liberado tras ser enviado a Margarita, y en los próximos días se tratará el tema por Venezuela y Guyana en Trinidad y Tobago.

¿Qué se hace por el Esequibo entonces? Pareciera no haber respuesta. La solución pacífica de los buenos oficios va a llegar hasta el dos mil siempre, porque no hay acuerdo entre las partes y el buen oficiante es medio decorativo.

¿Un conflicto armado? Es lo que provoca pero sería contraproducente. Venezuela tiene 536323_370625086316848_1216091765_nlos recursos militares para recuperar el Esequibo, pero falta preparación y planeación, elementos carentes en los oficiales actuales. De hecho, Guyana sabe que si Venezuela intentara eso, no tendrían cómo detener el avance.

Así lo dijo el Jefe del Estado Mayor de Guyana, Comodoro Gary Best, tras un incidente fronterizo en 2007, y que citó el diario venezolano El Universal. http://www.eluniversal.com/2007/12/22/pol_art_guyana-advierte-que_649188

Pese a esto, optar por un choque armado no dejaría a Venezuela bien parada. En 1966, cuando Guyana pasó a ser independiente, la opinión pública internacional medio condenó a Venezuela por pretender quitarle a un país pobre recién creado 2/3 de su territorio.

En la actualidad, además de lo anterior pondría a Venezuela como un David que pasó a ser un Goliat, que después de haberse enfrentado solita al poder colonial británico, ahora hace bullying a su vecino menos favorecido.

Además de Venezuela, Surinam, el vecino occidental de Guyana también reclama territorio. Si Venezuela y Surinam recuperaran al mismo tiempo lo que exigen, Guyana quedaría como una franja de país más delgada que Chile. Venezuela quedaría como Argentina tras la Guerra de Malvinas en 1982.

Por lo pronto seguimos como estamos. Arrechos y dolidos por un Esequibo que no images_Caribbean_donald_ramotar_400a_488990529retorna a nuestras manos, que cada día es deforestado, contaminado, modificado y explotado por Guyana. Donald Ramotar, Presidente actual de ese país, exhibe orgulloso en su Facebook (https://www.facebook.com/DonaldRamotar?fref=ts) fotos del Esequibo y sus bellezas como parte de su país. Y Maduro defendiéndolo…

El gobierno venezolano sigue con su postura genuflexa y entreguista, ampliada por la dominación ideológica cubana, y por la ignorancia de quienes ejercen la Presidencia y la Cancillería nacionales. Sigue existiendo ese miedo incomprensible de gritarle sus cuatro cosas a Guyana por algo que nos debe. Sigue estando ese temor de alzar la voz teniendo nosotros la razón.

Por cierto, Cuba y Fidel Castro han sido de los que más lodo le han echado BBvy2cACUAAuSQa.jpg_largehistóricamente a Venezuela en su reclamo territorial. Al que hoy considera el gobierno un aliado, por años defendió a Guyana, la cual tenía y ha tenido siempre una ideología marcadamente de izquierda.

Aquí varias notas que resumen los hechos sobre el Esequibo en los últimos días:

http://www.americamilitar.com/discussion/265/la-toma-del-esequibo/p3

Esta flojera, desidia o cagazón en reclamar es aprovechada cada vez más por Guyana, IMG_2031país del que tampoco sabemos mucho. Es una mezcolanza racial y religiosa de indígenas amerindios, blancos, negros, hindúes, asiáticos y caribeños, que no se ponen de acuerdo y con intereses diferentes. Es un país pobre, con poco desarrollo, afianzado en el sector primario, y sin mucho crecimiento.

No se conocen cantantes, ni artistas, ni un producto típico. Sólo migrantes paupérrimos que llegan a Puerto Ordaz con historias falsas de robos para pedir dinero, vendedores ambulantes de helado o mineros a quienes no bastan los 159 mil km2 del Esequibo que se robaron y que vienen a dañar la selva venezolana.

Y pese a todo esto de Guyana, a su pobreza, su baja educación, su falta de crecimiento y su debilidad nacional, es el país al que no hemos hecho devolvernos lo que su colonizador nos robó, y que hoy ellos usurpan alegremente, con la anuencia del mundo.

El conformismo nacional

VenReu635“Eso no importa, eso se repara, sigan adelante que no ha pasado nada”. Frase popular venezolana

A lo largo de los tiempos, especialmente en su etapa contemporánea, Venezuela ha llevado en su mentalidad colectiva la condición de vivir y tolerar eficientemente la adversidad,  superándola con un poder increíble, y haciendo o no algo para que no vuelva a ocurrir.

Caso similar es el del conformismo que tenemos, en el que obtenemos resultados lejos de altos estándares y los celebramos como una hazaña nacional. Y las veces en las que dicho resultado es en verdad destacado, pareciera ser en lugar de la regla, la excepción, puesto que el mismo o no se repite o pasarán meses, años o décadas para que algo similar vuelva a asombrarnos y hacernos sentir orgullosos de nuestro gentilicio.

Antes de que me tilden de apátrida, cipayo y demás epítetos comento por qué pienso esto. En realidad es porque como venezolano no entiendo cómo es que teniendo tantos recursos, valores y condiciones para ser una potencia mundial, nos quedamos tranquilitos con resultados que a veces son mediocres y de los que rara vez exigimos algo mejor. Resultados que están a años luz de lo que deberíamos ser o tener.

Todo comenzó esta mañana, cuando leyendo en una página de noticias nacional, veo que abenitezmundiale6302la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) escribe con vehemencia y satisfacción que la actual Ministra de Poder Popular Revolucionario Intergaláctico Plenipotenciario Supercalifragilístico Espialidoso Organopónico del Deporte, Alejandra Benítez, “logró el mejor resultado para Venezuela en sable femenino”. Aunque el título tiene un matiz favorable, cuando se lee a fondo la nota se observa que Benítez quedó “entre las 16 mejores”. Me imagino que si colocan una cifra tan inusual, 16, debe ser que quedó de 16 ó 15. En otra parte de la nota de AVN, dice sutilmente que Benítez “cedió” ante una competidora ucraniana, la número 1 del mundo. Me pregunto qué habrá de sutil en ceder, considerando que perdió 15-3. Si un resultado así se lleva a béisbol o fútbol es deportivamente una masacre.

Estas palabras las comenté en dicha nota e inmediatamente un nutrido grupo de defensores de Benítez, quizás muchos familiares de ella, me tildaron de maniqueo, apátrida, escuálido, o en el mejor de los casos, inconforme. No entendieron el punto. En honor a la verdad, me parece chévere que una ministra en funciones realice actividades deportivas. Alejandra Benítez es muy bonita y tiene un cuerpazo, sí, pero despejando el gamelote propagandístico socialista estemos claros: no fue un resultado arrechísimo. Todo lo contrario.

¿Por qué nos basta tan poco?

El caso de Benítez es uno de muchos en los que aplaudimos resultados que están lejos de los punteros, pero dada nuestra sequía de ellos los exaltamos como si se hubiera ganado un Nobel. Ella queda entre las 16 y casi que júbilo nacional. ¿Por qué? ¿Llegar de 16 merece una fiesta? ¿No la merecería más llegar de tercera, segunda, o primera? ¿No daría más orgullo que un alto resultado se mantuviera en el tiempo? Quizás estoy siendo muy duro, pero es que siempre es lo mismo. Llegamos detrás de la ambulancia, y por haber estado en una competencia fuerte ya se toma como algo heroico. Y no, no se están haciendo las cosas con mentalidad de ganar, sino de ir a ver cómo se sale en la competencia.

Otro caso es Pastor Maldonado. Perfecto, está en Fórmula 1. ¿Pero y cómo le ha ido? pastor-maldonado-choca-en-los-proceresSalvo su inusitada aunque merecida victoria en España, su trayectoria en la máxima categoría automovilística ha sido errática. Fallas, accidentes, choques, escoñetó el carro, lo volvió a escoñetar, se salió de la pista, arranca en posiciones lejanas a la punta y más escoñetadas del carro. Y eso sí, muchas ínfulas del muchacho, muchos tecnicismos sobre cada pista y nada de nada. La victoria en España parece ser más bien un destello de luz en los apagones que a diario sufre el país. Una alegría fuerte pero muy rápida, seguida de anhelo y de incertidumbre sobre cuándo volverá a darse algo así. Un antiguo corredor de Fórmula 1, mi ídolo, Ayrton Senna, lo dijo una vez: “llegar de segundo es ser el primero de los perdedores”. Si creen que esta mentalidad es absurda, vean el palmarés del brasileño.

El caso de la Vinotinto es más exitoso, aunque en la misma tónica. Si bien es cierto que la selección renació y subió muchas posiciones, últimamente nos ha tocado comernos las verdes con los resultados. Derrotas que han costado mucho al equipo y que lo tienen guindando en sus aspiraciones de llegar a Brasil 2014. Ni hablar de otros casos como el Clásico Mundial de Béisbol o la Serie del Caribe.

La excepción la hago en Rubén Limardo, quien se ha mantenido fuerte y ha ido peleando imagescon disciplina, hecho que le hizo merecedor de la medalla de Oro en las pasadas Olimpíadas. Buenísimo, felicitaciones, muy orgullosos porque no se ganaba una desde “Morochito” Rodríguez. Pero vuelve la pregunta: ¿vendrá otra medalla pronto o será el nuevo “Morochito”?

 

Pese a todos estos resultados, siempre reaccionamos igual. “¡Ay qué bueno que llegó entre las 16!”, “Bueno chamo pero Pastor hizo el décimo mejor tiempo”, “Mira en realidad para como nos fue el año pasado, esta vez mejoramos mucho”, “Bueno pero es que en las Olimpíadas van tipos arrechos, no le podemos pedir a los muchachos que hagan más, ya bastante hacen”. ¿Quién lo dice?

Seguramente aquí vendría algún comentario de esos de “¿y por qué no corres tú en lugar de Pastor a ver cómo te va?”, “A que Benítez te gana y te jode con el sable” o similares. Si justamente no soy bueno o sobresaliente en una disciplina, entonces NO me meto en ella. Lo dejo a los que saben, porque no me sentiría bien llevando coñazos en algo y queriendo luego aplausos del público. Para los que me conocen, es como si en lugar de haberme ido de Ingeniería por mi pésimo desempeño estudiando esa carrrera hubiera decidido quedarme porque bueno, estoy entre los 245 primeros de la promoción.

El punto de mis palabras es que pareciera que al ser Venezuela, un país latinomericano, tenemos un techo natural para las cosas, una especie de handicap que nos impide obtener o mantener resultados sobresalientes en las cosas. Es como si por ley universal estamos vetados de tener éxitos deportivos, artísticos o políticos, porque ésos quedan sólo para los países que son potencias. Yo me niego a eso, pero aparente e inconscientemente, todos lo tenemos insertado en la testa.

Hay países, mucho más complicados y en desventaja que Venezuela, que sin embargo obtienen logros que se conservan a la larga. Naciones a las que identificamos siempre por ese elemento en el que supieron destacarse. Veamos los ejemplos:

  • Etiopía: un país pobre en África, con pocos niveles de desarrollo, y conocido quizás bekelepor haber sido el feudo de Haile Selassie (el ras Tafari Makkonen que veneran en Jamaica), y por su modesta producción de café, que aunque parezca mentira, sí la vemos en un Starbucks, en lugar de la venezolana. ¿Pero qué distingue a Etiopía hoy? Sus corredores. Seres flacos y adaptados capaces de correr kilómetros con comodidad y que convirtieron a la pobre nación africana en una potencia deportiva en esa materia. No hay maratón en el mundo donde al menos haya uno participando, y más aún, llegando de primero o entre los primeros.
  • Colombia: nuestro vecino por décadas ha sido afectado por la guerrilla, el20830 arreglada marca de agua narcotráfico, la violencia y la división política. ¿Pero por qué elemento lo distinguimos? Café. Su grano es de mucho sabor, con calidad de exportación, y en muchos lugares saben perfectamente quién es Juan Valdez. Hasta novelas colombianas se han centrado en ese producto.
  • Cuba: nuestro colonizador de turno. País pobre, lleno de jineteras, edificios viejos, Cohiba-Behike-el-habano-mas-exclusivo-del-mundocarros de los 50 que aún ruedan (por necesidad) y un sistema ideológico tan anacrónico como Fidel. ¿Pero en qué se distingue? Tabaco. Para los fumadores del orbe, un habano es símbolo de excelencia, de calidad, y los conocedores destacan su sabor y toque peculiar. Tan es así que John Kennedy antes de aplicar el embargo a la isla, ordenó que le llevaran varias cajas de habanos, puesto que luego no se conseguirían en EE UU.

Y así hay muchos más. ¿Y nosotros? ¿Venezuela en qué se destaca? Antes era por photo2Amisses, por novelas, y por artistas tipo “El Puma”. Ahora, por un socialismo que no sirve, por expropiar empresas, por su migración, y porque en los supermercados hay guerra para obtener papel sanitario, aceite, azúcar o Harina PAN. El deporte ya lo comenté.

 

Pese a este pésimo perfil, nuestra idiosincracia, sumada a las mentiras del gobierno actual, nos han sumido en un estado de saciedad temprana en la que no peleamos por mejores resultados ni de nosotros mismos ni del país en el que vivimos.

“No hay papel sanitario, pero tenemos Patria”, “Con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”, “¿Pero para qué le vas a poner ese repuesto tan caro al carro? Con éste que es más barato va a hacer lo mismo”, “Antes yo compraba Mazeite, pero ya no hay y entonces voy bien con este que viene de…Nicaragua. Bueno, ¿cuánto es?”.

Es tal nuestro conformismo, que hasta nuestro candidato presidencial, Henrique Capriles, Henrique-Capriles-candidato-de_54368249433_54028874188_960_639bajó mucho la guardia tras los comicios del14 de abril, y ya casi no comenta el fraude que hubo. Esa vaina quedó así y “ahora hay que pensar en el 8D”. Ahorita fue cuando dijo que “iba a denunciar el hecho ante instancias internacionales”, así todo falto de guáramo, como para salir del paso. Ya ni nosotros mencionamos el tema. Sí decimos que hubo fraude, que Tibisay debe estar llena de billete, que votaron personas que llevaban muertas desde hace décadas, pero bueno, ahí anda Maduro. Me pregunto si India sería un país hoy si Gandhi hubiese tenido esta mentalidad.

Otro ejemplo. Misión Vivienda. A la gente le dan apartamentos con materiales de grieta-mision-viviendaconstrucción baratos, acabados burdos y poca calidad. Ah pero la gente al ver las grietas no dice nada, y peor aún, en las próximas elecciones vuelve a votar por quien le dio ese armatoste habitacional. Y asi puedo seguir, pero creo que ya se entiende el mensaje.

 

Sí se puede

¿Qué nos pasó? ¿Qué hizo de nosotros un país que ya no luchó por salir adelante? ¿Qué provocó que nos bastara con detalles o cosas que ni se acercan a altos estándares? ¿Qué generó que ante atropellos o condiciones de vida difíciles en el país no tengamos reacciones enérgicas? ¿Por qué nos sentimos tan bien con resultados políticos, deportivos, comerciales o artísticos tan pobres?

¿Por qué llegamos a esta condición si ha habido compatriotas que han tenido éxitos Jacinto-Convit-Garcíasobresalientes? Tenemos al Dr. Jacinto Convit que descubrió la vacuna contra la lepra y ahora contra cáncer de mama y estómago. Está el maestro Abreu cuyo sistema de orquestas juveniles es ejemplo en el mundo. Ahí va Dudamel guiando a las mejores sinfónicas del planeta. En la Corte Internacional de Justicia (ICJ) dos compatriotas, Andrés Aguilar-Mawdsley y Gonzalo Parra Aranguren han ayudado a resolver conflictos internacionales. El Tío Simón sigue despertando admiración y respeto en los músicos de otros países. Charles Brewer Carías ha descubierto un viaje de nuevas especies y de microorganismos en sus tantos andares por la selva. Y nosotros aquí felices con anaqueles vacíos y porque Benítez está entre las 16…

Si de verdad Venezuela es una potencia, es para que en las Olimpíadas Venezuela esté en bandera-de-venezuelalos primeros lugares del medallero, con atletas especializados entrenando en espacios de última tecnología. Es para que ya ganáramos con una mano amarrada la Serie del Caribe. Es para que nuestro chocolate, en vez de ser un experimento de bajo perfil, sea un producto valorado, y no que sigamos pendientes del Toblerone. Es para que las maravillas naturales como el Salto Ángel sean un punto más arrecho que las Cataratas del Niágara, mucho más chiquitas pero más conocidas. Es para que los vuelos a Venezuela estén full de turistas por conocer nuestra tierra. Es para que otros países nos llamen para enseñarles cómo somos mejores que ellos en algo. Eso sí es ser una potencia.

Cuando de verdad pensemos y asumamos que Venezuela puede hacer y lograr mil veces más de lo que vemos y festejamos, es cuando se empezarán a ver los cambios. Pero mientras no queramos y nos complazcamos con las gotas de éxito que obtenemos, entonces seguiremos como estamos, y continuarán las críticas desaforadas sobre por qué no me parece un enorme mérito que Alejandra Benítez quede entre 16 o que Pastor Maldonado escoñete su monoplaza en Fórmula 1.

Hiroshima y Nagasaki: del imperio a la bomba

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This image was selected as a picture of the week on the Malay Wikipedia for the 44th week, 2009. (Photo credit: Wikipedia)

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Nagasaki, Japan, before and after the atomic bombing of August 9, 1945. Adjusted version of File:Nagasaki 1945 – Before and after.jpg (rotation and scaling). Français : Nagasaki (Japon) avant et après le bombardement atomique du 09 aout 1945. Version ajustée de File:Nagasaki 1945 – Before and after.jpg (rotation et changement d’échelle). (Photo credit: Wikipedia)

Como cada 6 y 9 de agosto, quienes habitan en Japón, o son descendientes de ese país, recuerdan las dos bombas atómicas que cayeron en su país, y que casi instantáneamente asolaron dos de las ciudades más grandes en el archipiélago nipón: Hiroshima y Nagasaki.

 

El hecho, harto estudiado desde primaria, ocurrió en esos dos días de 1945, cuando dos B-29, arrojaron cada uno una bomba, que al impactar en dichas urbes generó un hongo amarillo gigante que redujo a escombros kilómetros a la redonda de donde impactaron. Los habitantes, muchos de ellos civiles, perecieron de inmediato, y quienes sobrevivieron, se quedaron en este mundo para experimentar las consecuencias de la radiación en sus cuerpos y en sus sucesores.

 

Es casi unánime el apoyo que el mundo brinda a Japón cada año recordando el triste evento, y en cada ocasión los sobrevivientes y la sociedad en pleno observa en los restos urbanos que resistieron el impacto el enorme poder de destrucción que logra lo creado bajo el Proyecto Manhattan.

 

Ahora, y como cada 365 días se reaviva el debate. ¿Era necesario arrojar esas bombas en suelo nipón? ¿Era justificable que la mayoría civil de ambas ciudades resultara afectada por un conflicto avivado por la cúpula militar nipona bajo la anuencia del sagrado Hirohito?

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English: Hirohito as crown prince of Japan, 1916. Español: Hirohito, príncipe heredero de Japón, de visita en Gran Bretaña, 1916. (Photo credit: Wikipedia)

Si se revisa en la historia de la Segunda Guerra Mundial, la medida de lanzar dos bombas atómicas era detener la lucha en el menor tiempo posible, debido a persistencia de Japón de continuar con el conflicto, con medidas cada vez más absurdas y desesperadas, como los bombardeos kamikaze o las cargas sable en mano contra soldados bajo el grito sagrado de “¡Banzaaaai!”. El código del Bushido prohibía la rendición y la veía como algo asqueroso, falto de honor en cualquier circunstancia.

 

Para Estados Unidos, dicha negativa japonesa a finalizar la guerra lo ponía en una encrucijada. Por una parte, y ya concluidas las hostilidades en el frente europeo, todo apuntaba a una invasión del archipiélago del Sol Naciente. Esta opción, considerada tras haber avanzado en Iwo Jima y Okinawa, no era un asunto sencillo. Aún siendo concretada, la medida avizoraba una gran pérdida de vidas, porque los japoneses bajo el ya estricto código del Bushido, no iban a ponerla fácil luchando en suelo patrio.

 

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MARIANAS ISLAND — Boeing B-29 Superfortress “Enola Gay” landing after the atomic bombing mission on Hiroshima, Japan – This is a filtered version. (Photo credit: Wikipedia)

Para Harry Truman y los Aliados, causar más muertos en sus filas no era un tema grato. La caída del Tercer Reich ya motivaba sentimientos de volver a casa y prolongar el combate invadiendo la isla hubiera aumentado la tasa de muertos. Por esa razón, optaron por lo fácil, y quizás innecesario. Los avances en Alamogordo con la energía nuclear dieron la alternativa, y tras su aprobación, el Enola Gay voló sobre Hiroshima y el resultado ya se sabe: destrucción total.

 

¿Merecía Japón el castigo?

 

El que Japón fuera un combatiente obstinado y que luchara hasta el último hombre no fue la única causa para optar por el bombardeo atómico. En honor a la verdad, Estados Unidos consiguió argumentos emocionales y estratégicos en la decisión de lanzar las bombas. Y eso porque la actuación de Japón durante la Segunda Guerra Mundial no fue precisamente honorable o decorosa. A lo largo del conflicto, e incluso antes, el Ejército Imperial Japonés cometió crímenes de guerra y actos abominables tan crueles como los de sus compañeros nazis del Eje.

 

El ataque a Pearl Harbor fue uno de esos capítulos. Aunque neutral hasta el momento, Estados Unidos era visto por Japón como una amenaza y la suspensión de envío de hidrocarburos y carbón a las islas provocó que cientos de aviones bombardearan y hundieran la flota de EE UU estacionada en Hawaii. Miles de muertos, muchos más heridos y varios barcos perdidos fue el saldo final. Aunque Japón creyó que con esta acción Estados Unidos se abstendría de intervenir, más bien lo que logró fue acelerar su ingreso a la guerra.

 

Tristemente célebres fueron las violaciones masivas de mujeres en Nanking, China, donde cada una podía ser “visitada” por decenas de soldados nipones. Además de las violaciones, la ciudad presenció asesinatos masivos, y las tropas más enfermas hacían competencias para ver cuántos bebés podían ensartar con sus sables lanzando a los infantes al aire.

 

Por otra parte, otros territorios conquistados por Japón eran sujeto de leyes absurdas y los soldados vencidos eran reducidos a un grupo que no merecía el mínimo respeto. De esa forma, estadounidenses, británicos, holandeses, australianos, franceses y demás gentilicios con presencia colonial o militar en Asia fueron obligados a marchar cientos de kilómetros, a no comer (comer gusanos cuando mucho), a trabajos forzados picando piedras o construyendo vías férreas o a quedar hacinados en campos de prisioneros, rodeados de selva, malaria y torturas y ejecuciones sumarias. La marcha de la muerte de Bataan, el campo de prisioneros de Cabanatuan, y películas como “El Puente sobre el Río Kwai”, “El Imperio del Sol”, “To End all Wars” o “The Great Raid” dan fe de lo vivido en zonas como Hong Kong, Filipinas, Singapur, Indochina, Corea, y Birmania.

 

En los territorios ocupados, los civiles no tenían mucha mejor suerte que los militares sometidos. El Kempei Tai, la Gestapo japonesa, aplacaba cualquier insurrección de forma fría e inmisericorde, y muchos, sólo por disentir en la presencia imperial en su tierra pagaron con la muerte el hecho. Uno de los grupos más perseguidos fue el de la resistencia filipina, que oculta en las montañas atacaba a los convoyes japoneses y realizaba escaramuzas contra los invasores.

 

Como si fuera poco, hubo un grupo militar de Japón que al igual que Joseph Mengele y otros “médicos” nazis, experimentó con seres humanos. El Escuadrón 731 realizó miles de pruebas con civiles o prisioneros para corroborar teorías verdaderamente grotescas: determinar cuánto vive una persona tras ser quemada con lanzallamas, cortar brazos o piernas sin anestesia, inyectar orina de caballo en humanos o congelar partes del cuerpo fueron algunas de las “pruebas” realizadas por el escuadrón. Invito al lector a investigar más para que vea que los nazis como comúnmente se cree, no fueron los únicos que se aventuraron en la materia.

 

Tomando en cuenta lo anterior, Japón en la Segunda Guerra Mundial no fue un santo (Ninguno de los contendientes lo fue). Su actitud beligerante, más los numerosos crímenes de guerra provocaron en la opinión pública y en el Pentágono el deseo de dar un escarmiento al Ejército Imperial. La manera que hallaron más sencilla era utilizar a Japón como un campo de pruebas y ver allí cómo se comportaba la nueva arma atómica.

 

Pero como dije, el castigo era contra el ejército, no contra los civiles. Ellos, producto de la megalomanía y los delirios de los gobernantes, pagaron el precio de su locura expansionista y dos de sus ciudades sufrieron las consecuencias. Técnicamente, Japón no tenía muchos medios más para luchar. Los bombardeos en sus fábricas y centros industriales mermaron su capacidad militar y la pérdida cuantiosa de sus recursos humanos de guerra la ponía en una situación complicada.

 

No faltaba mucho para el fin de la guerra, pero ese último paso no iba a estar exento de sangre y sacrificio. Así pues, que se tomó la decisión atómica. Seguramente en las mentes de los decisores del hecho estaban los civiles asesinados, los niños quemados, o los soldados desnutridos caminando por la selva. Fue la motivación asumida para el vuelo del Enola Gay tal día como hoy.

 

Desenlace

 

Las consecuencias de las bombas se conocen a profundidad. Muertos, heridos, quemados, afectados por la radiación y dos ciudades perdidas fueron el golpe de gracia para Japón. Eso más la trasnochada guerra declarada por la URSS hicieron que Hirohito decidiera la rendición, aún bajo fuertes protestas de los generales, quienes insistían en seguir el combate.

 

Tras la firma de la rendición, Japón renació y floreció como una potencia y una cultura respetable. Los antiguos soldados groseros e insensibles dieron paso a una sociedad amistosa, respetuosa y líder en varios sectores. Hoy por hoy, el japonés es alguien amable, abierto a los visitantes, cuyos productos y tecnología son apreciados en todo el mundo. Su comida es sana y agradable, sus costumbres y modales muy llamativos y en su actuar occidentalizado se mantiene el deseo de superación de siglos pasados.

 

Japón para ser la potencia que es hoy, pagó con creces los errores de sus antepasados. De la sociedad beligerante se formó una que promueve la tolerancia y que en todo el mundo contribuye con la paz y el desarrollo. Cada día inventan algo nuevo que cambia nuestras vidas y no hay nadie que no haya visto en su vida algún programa proveniente de la isla.

 

Pasarán los años y seguirá el debate sobre si era necesario o no el bombardeo atómico en Hiroshima o Nagasaki. Es el balance entre una acción sumamente fuerte y dura contra la actitud pasada de un país hoy pacífico. Lo que todos esperamos es que el mundo no vuelva a ver que las diferencias entre los países se vuelvan a resolver con el poder del átomo, sino con el del diálogo.